La democracia en nuestra región no solo está retrocediendo; está siendo sistemáticamente desmantelada ante la mirada atónita del mundo. Lo que ocurre en Nicaragua no es un hecho aislado, es la consolidación de un modelo de dominación totalitaria que busca erradicar la soberanía popular.
Daniel Ortega, con una impunidad que estremece, ha sentenciado: “Aquí no volverá a haber elecciones”. Con esta declaración, el régimen nicaragüense oficializa la transición de una democracia erosionada a una dictadura de partido hegemónico. Este guion, perfeccionado por décadas en Cuba, es el mismo que el PSUV intenta replicar en Venezuela para perpetuarse en el poder, utilizando la fuerza militar y represiva para sustituir la voluntad ciudadana y Delcy Rodríguez añora poder declarar lo mismo que su camarada Daniel Ortega, aquí no nos llamemos a engaños, ellos quieren perpetuarse en el poder.
*La OEA, el gobierno de los Estados Unidos y los organismos de derechos humanos no pueden permitirse el lujo de la impotencia.
*A la OEA: Es imperativo pasar de la retórica a la acción vinculante. La crisis de derechos humanos en Cuba, Nicaragua y Venezuela es una amenaza directa a la estabilidad hemisférica. El silencio cómplice de las instituciones nacionales solo puede ser contrarrestado con una presión internacional coordinada, firme y sin ambigüedades.
*Al Gobierno de los Estados Unidos: La política exterior debe priorizar el restablecimiento de las libertades fundamentales. No se trata solo de intereses económicos y de seguridad hemisférica, sino de concretar la estrategia que garantice el sufragio universal, la alternancia en el poder y respeto por los DDHH.
Lo que vemos hoy en Nicaragua es el espejo de lo que debemos evitar a toda costa en Venezuela. No podemos dar tregua. La pretensión del chavismo de “perfeccionar” la dictadura y liquidar definitivamente el derecho a elegir debe ser enfrentada con una resistencia cívica inquebrantable. Los aliados internacionales, en especial el gobierno estadounidense, las fuerzas armadas institucionales, quienes saben, a través del plan República, quien ganó las elecciones de 2024 deben apoyar el liderazgo de María Corina Machado y a la ciudadanía que lucha por el restablecimiento de la Democracia de manera urgente.
Ya los del PSUV, han usurpado el poder y han robado elecciones pasadas; nuestra obligación es no permitir que nos roben el futuro. Exigir elecciones libres, respeto irrestricto a los derechos humanos y atención inmediata a la emergencia humanitaria no es una opción, es una necesidad de supervivencia nacional.
La lucha es hasta el final. La democracia se defiende en las calles, en la organización ciudadana y en la exigencia constante ante la comunidad internacional.
¡Queremos elegir y seguiremos luchando hasta lograrlo!

