pancarta sol

Soledad Morillo Belloso: Señor Rubio, le meten gato por liebre

 

No hay pero que valga, ni pretexto que justifique que los presos políticos sigan tras las rejas. Ningún gobierno —ni transitorio, ni heredado, ni improvisado— puede maquillar con discursos, excusas o tecnicismos la obscenidad de encarcelar a alguien por pensar distinto. La privación de libertad por razones políticas es una línea roja que no admite matices, ni “estamos evaluando”, ni “hay que esperar el momento adecuado”. El momento adecuado es ya, porque cada día que pasa es un día robado a una familia, a un cuerpo, a una vida. Y eso no se negocia.

Un gobierno que dice querer transición, pero mantiene presos políticos, se contradice a sí mismo. Es hablar de democracia con la llave de una celda en el bolsillo. Es prometer futuro mientras se encadena el presente. No hay narrativa que lo salve. No hay comité, ni comisión, ni mesa técnica que pueda justificar que un ser humano esté encerrado por disentir. La liberación de presos políticos no es un gesto ni un favor: es una obligación moral, jurídica, ética. Es el mínimo indispensable para pronunciar la palabra “transición” sin que se quiebre en la boca.

Y al señor Rubio, con todo el respeto que me merece, se lo digo sin cortapisas y en criollo, en un lenguaje que de seguro entiende: no se deje usted meter gato por liebre. Porque cuando le mienten, no sólo se están burlando de usted; se están burlando del gobierno de Estados Unidos, igualito como llevan años burlándose de nosotros. Y eso no es un detalle menor: es un patrón, una maña vieja, una “especialidad de la casa”.

Lo de haber “mudado” de cárcel a los presos políticos es inaceptable. No es avance, no es gesto, no es señal de nada. Es maquillaje barato. Es mover el dolor de un cuarto a otro y pretender que eso cuenta como humanidad. Es una burla más, una jugada para ganar tiempo, para simular que algo cambia cuando todo sigue igual. Porque aquí no hay pero que valga, ni pretexto que justifique que un solo preso político siga encerrado. O se liberan, o no hay transición que pueda pronunciarse sin vergüenza. Y quien le diga lo contrario, señor Secretario de Estado, le está vendiendo humo. Y del malo.

Soledadmorillobelloso@gmail.com

 

Tradución »