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Román Ibarra: No se dejen engañar

 

Se cumplen cinco meses de la extracción militar del Dictador Maduro, y su cómplice y esposa, Cília Flores, para ser sometidos a juicio en la ciudad de Nueva York, acusados de delitos muy graves como narcoterrorismo, entre otros, pero con absoluto respeto a sus DDHH, y por supuesto a disfrutar de una defensa privada; cosa que ellos en su poder infinito previo negaron a sus víctimas. Ojalá la justicia norteamericana ponga las cosas en su lugar, y ese cúmulo de graves indicios y pruebas consigan una condena ejemplar, para que más nunca nadie intente destruir sociedades enteras en la forma que ellos hicieron y siguen haciendo, a través de interpuestas personas.

Propios y extraños reconocen en el hecho una operación quirúrgica de muy alta factura; demostración fidedigna de la preparación de las fuerzas militares norteamericanas, y como contrapartida –lamentablemente- la destrucción y la absoluta incapacidad de los militares venezolanos de estos 27 años de ¨revolución¨. No obstante, salvo eso, no ha habido mayor progreso en la situación general venezolana.

Quedó demostrado que el ensayo socialista, y exageradamente corrompido de Chávez y su amo Fidel, solo ha servido para enriquecer a un sinfín de generales inútiles; incapaces profesionalmente, pero con el pecho lleno de medallas de batallas que nunca libraron. Solo han servido para amedrentar a la población desarmada, y para ser cómplices de la destrucción nacional.

Ahora cuando corresponde hacer los correctivos que se supone forman parte de las etapas diseñadas por el gobierno norteamericano para ser ejecutados por la dictadura interina y tutelada, el mismo entramado gobernante de carácter cívico-militar, impide y bloquea la posibilidad de que se solucione el problema estructural que destruye la existencia cotidiana de la población.

Sacaron las medicinas donadas por los norteamericanos, solo para exhibirlas frente a los ojos del encargado de negocios, John Barret pero siguen sin aparecer por los hospitales prolongando la agonía de los pacientes y sus familiares que tienen que parir literalmente, para conseguir los insumos necesarios para la recuperación de sus allegados.

La población toda sigue padeciendo los estragos de la destrucción de sistemas tan importantes y esenciales como el eléctrico y el hidrológico, para solo citar algunos. La inflación sigue siendo la más alta del mundo, y el salario de los trabajadores, así como las pensiones de los jubilados, los peores.

Continúa la humillación de la población y el engaño a sus tutores, con el sometimiento de los presos, y el juego macabro de su traslado de cárceles, a pesar de haber prometido su liberación. Es falso, siguen jugando con sus vidas, y sus bienes de la manera más brutal y descarada, sin que la Fiscalía mueva un dedo. Esto es, que luego de la monstruosidad de Fiscal que teníamos con Tarek William Saab, se renueva con el actual sin rubor. Ha sido el reciclaje permanente de su propia gente.

Frente a las declaraciones del Secretario de Estado Marco Rubio diciendo que El Helicoide había sido cerrado, corrieron a trasladar a los presos hacia otras cárceles, como continuación de su penuria, y la de sus familiares que realizan vigilias a diario para saber el estado de sus esposos; hijos, y nietos. Son la representación de la crueldad extrema, y emplean el tiempo para mentir, y tratar de ganar tiempo en su permanencia en el poder. No tienen pudor.

Diversas personalidades del acontecer venezolano han solicitado la convocatoria de expertos en diversas áreas, como la economía; la salud; poder judicial, los servicios, no para conseguir cargos burocráticos, sino para dar una contribución patriótica y fundamental en la recuperación de esos sectores y echar a andar el país, pero desde el interinato tutelado se hacen los locos.

Solo están interesados en conservar el poder a cualquier precio, luego de contribuir con la información que sirvió para capturar al sátrapa, y demás cómplices, y para ello procuran ganar tiempo, a pesar de que ellos mismos han sido partícipes de la destrucción y la corrupción de estos lamentables 27 años.

Lo cierto es que desde el gobierno norteamericano debe haber mayor presión, y especialmente precisión, para acometer urgentemente las tareas de reconstrucción de las áreas sugeridas, y con ello alcanzar mejoría significativa en la vida de los ciudadanos. La gente no puede seguir padeciendo los apagones que a diario se producen en diversas ciudades; es inaceptable que con tantas fuentes hidroeléctricas siga ocurriendo semejante despropósito; ni agua, ni luz.

Del mismo modo, no pueden seguir corriendo la arruga para ese reciclaje horrendo que ocurre en el poder judicial, con los peores jueces de la historia venezolana. Tiene que haber un acuerdo nacional para la organización de un verdadero Tribunal Supremo de Justicia, y la estructuración de todo el sistema y sus dependencias. Garantizar el carácter profesional; autónomo e independiente.

No se puede seguir improvisando en el área de la salud; expertos del sector deben ayudar en la conformación de un sistema profesional; eficaz, y eficiente, que ofrezca soluciones a la inmensa cantidad de ciudadanos que padecen distintas afecciones. Resulta incomprensible tanta insensibilidad, habida cuenta de que el país tiene los recursos para emprender no solo la recuperación, sino la estabilización permanente del sistema en condiciones operativas óptimas.

Hay otros asuntos que deben resolverse con carácter prioritario, y de manera paralela. Es obvia la necesidad de reconocer que un proceso electoral necesita organización, y para ello gente competente, pero también ciudadanos profesional y moralmente solventes, a diferencia de estos malandros que hoy dirigen el CNE. Elecciones de cualquier tipo, sean presidenciales, regionales, o municipales, requieren organización y depuración.

Esa es una tarea que debe acometerse de inmediato, sin importar que las elecciones se celebren el próximo año. Debe haber un acuerdo para seleccionar a los nuevos miembros del Poder Electoral, sin reciclaje alguno de los actuales; todos responsables del fraude del 28 de julio de 2024, sin que haya habido castigo, ni corrección alguna para semejante delito.

Es urgente que las autoridades norteamericanas abran los ojos, y no se dejen engañar por estos gobernantes interinos y tutelados, y procedan a meter la lupa para reducir los tiempos de ejecución de las fases diseñadas, con la mayor productividad posible en tiempo real. No más mentiras.

@romanibarra

 

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