Sembrando Ciudadanía
El pasado 23 de junio de 2026 no fue un día cualquiera para el municipio José Rafael Revenga del estado Aragua. Mientras el bullicio habitual transcurría en las calles de El Consejo, dentro del salón de sesiones «Carmen López de Infante» de la Cámara Municipal se gestaba un hito histórico: la primera sesión parlamentaria infantil de la jurisdicción, protagonizada con brillo, elocuencia y una altísima madurez cívica por los estudiantes de 5.º grado de la Unidad Educativa Privada «Antonio José de Sucre». Lejos de cualquier tinte o parcialidad política, esta jornada fue una actividad netamente académica y formativa, enmarcada en su proyecto de aprendizaje denominado «El Congreso de los niños».
A través de esta estrategia pedagógica, los estudiantes se convirtieron en diputados por un día, transformando el espacio legislativo en un aula abierta para el ejercicio de los valores democráticos y el crecimiento personal.
Ver a niños de diez y once años ocupar los curules, asumir la junta directiva con templanza, debatir con seriedad y alzar la voz con propuestas estructuradas no solo fue un espectáculo conmovedor; fue, ante todo, una profunda lección de civismo y un espejo en el cual el mundo adulto debería mirarse con urgencia y humildad.
Tradicionalmente, la gestión pública se ha entendido como un terreno exclusivo de la madurez, un espacio donde el formalismo a menudo asfixia la frescura de las ideas.
Sin embargo, este encuentro parlamentario demostró que la infancia tiene una comprensión de su entorno mucho más aguda de lo que solemos concederle.
Los estudiantes de la UEP Antonio José de Sucre no acudieron a cumplir con un acto protocolar acartonado o una simple fotografía institucional; llegaron listos para ejercer su derecho a la participación, planteando soluciones reales a problemáticas tangibles de sus comunidades y de sus propios entornos escolares. El verdadero valor de esta jornada radica en romper el adultocentrismo, recordándonos que el futuro de nuestra sociedad no es un territorio lejano, sino que se construye en el presente.
Este evento pionero en Revenga debe trascender la categoría de reseña local para convertirse en un faro pedagógico. Lo vivido en el salón Carmen López de Infante tiene que servir de ejemplo e inspiración para otras instituciones educativas y alcaldías, no solo de Aragua, sino de toda Venezuela. ¿Por qué limitar el civismo a la teoría memorística de un libro de texto cuando se puede pulsar en la práctica? La teoría se aprende leyendo, pero la ciudadanía se aprende ejerciéndola. Si aspiramos a sociedades más tolerantes, integradas y participativas, el camino es replicar y multiplicar este modelo que hoy lidera nuestra institución. Cuando una escuela fomenta que sus alumnos de primaria debatan con respeto, escuchen la contraparte y busquen el bien común a través de la palabra, está vacunando a esos futuros ciudadanos contra la apatía y la intolerancia.
Esta histórica sesión nos deja grandes lecciones. En primer lugar, la pureza del debate, libre de los sesgos que a veces empañan la política adulta, donde los niños legislaron con base en el sentido común, la empatía y el bienestar colectivo. En segundo lugar, la urgencia de ser escuchados, demostrando que sus planteamientos no son fantasías, sino el reflejo fiel de lo que viven en sus aulas y sectores. Y finalmente, el poder de la inclusión y la apertura institucional, pues al recibir esta iniciativa pedagógica, las autoridades de la Cámara Municipal validaron el valor de la voz infantil, otorgándoles el respeto social que merecen como ciudadanos en formación.
Vayan mis sinceras felicitaciones a los maestros de la UEP Antonio José de Sucre que guiaron con mística este proyecto, a los representantes que apoyaron sin vacilar y, de manera muy especial, a nuestros parlamentarios infantiles de 5.º grado que hicieron historia este 23 de junio. Que su eco resuene con fuerza en otras aulas del país.
Hoy, desde el corazón de Revenga, estos niños nos han dado una cátedra de grandeza: Para cambiar una sociedad, primero hay que estar dispuestos a escucharnos.

