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Luisa Pernalete: Educarnos para cuidar la casa común

 

Hagamos las paces.

¿Qué le vamos a dejar a las próximas generaciones, un basurero? Se preguntaba el Papa Francisco en la sabia e inspiradora Carta la Laudato Si. La pregunta sigue ahí y es bueno recordar que la Casa Común nos necesita.

Cuando escribo estas líneas se celebra el Día del ambiente. Pensemos que, para salvar este planeta, el único que tenemos, es necesario que eduquemos y que nos eduquemos, pues resulta que el planeta lleva años siendo muy maltratado y hay muchos elementos que se nos han vuelto “normales”. Cuando planteamos educarnos y educar, es porque, además de conocimientos, comprender cómo funcionan los ecosistemas, por ejemplo, conocer esa interdependencia entre los seres humanos y el entorno, también requerimos de herramientas para frenar muchos problemas ecológicos. Se requiere coherencia entre lo que trabajemos en las aulas y el comportamiento de los ciudadanos adultos.

En Venezuela la educación ambiental es obligatoria en todos sus niveles y modalidades, según el artículo 107 de la CRBV, pero esa educación ambiental es mucho más que celebrar el día del árbol y cosas por el estilo.

Según la UNESCO, la educación ambiental tiene tres dimensiones: la cognitiva – comprender cómo funcionan los ecosistemas, por ejemplo, conocer el impacto de la actividad humana en el entorno –; otra dimensión es la socioemocional – fomentar la empatía, valores éticos, responsabilidad hacia el medio ambiente-; y tercera dimensión, la práctica – el desarrollo de actividades concretas y pensamiento crítico para prevenir y resolver retos ecológicos.

El Papa Francisco, en la Carta ya citada, además de mencionar actuales problemas ecológicos e insistir en que la ecología tiene que ser integral, menciona también que en educación ambiental se busca crear hábitos para cuidar la casa común. Y los hábitos no se crean de manera instantánea, no se crean con un par de clases. Se requiere plan, paciencia y perseverancia. Hacer consciente lo que se quiere y estarlo practicando, primero conscientemente, saber porqué se hace algo – como cuidar las plantas del plantel, sembrar una si se muere alguna, por ejemplo -, y luego cuidar que se repita ese cuidado.

Es conveniente que la Educación ambiental sea un eje transversal: todos los días, todos los ambientes, todo el personal involucrado. No sólo docentes y alumnos. Aunque también son necesarios los momentos específicos para tratar temas ambientalistas en el salón de clases. Conviene también el trabajo con padres y representantes y con la comunidad.

En relación a este último aspecto, una escuela de Fe y Alegría eligió un año, en su eje escuela – comunidad, arborizar su comunidad: hicieron su diagnóstico, estudiaron cuales plantas podrían sembrar, se reunieron con vecinos, supieron que el pueblo se llamaba El Piñal porque antes había muchas plantas de esa fruta, ya casi no quedaban… Buscaron ayudas e hicieron sus jornadas dearborización. Les dijeron a los vecinos que sembrarían cerca de sus casas tales o cuales plantas, pero a ellos les correspondía regarlas y cuidarlas.

Trabajar las erres: reciclar, reutilizar, reducir el consumo, con ejemplos prácticos, también resulta útil. ¿Qué podemos reciclar en el salón en nuestros hogares? ¿Qué podemos reutilizar? ¿En qué podemos reducir el consumo?  Esto se dice fácil, pero no resulta tan evidente. Les doy un ejemplo. Suelo llevar mis bolsas reutilizables cuando voy a la frutería o al supermercado, y a veces las cajeras, cuando les digo que no me pongan bolsa, me dicen que no me la van a cobrar, ¿qué tal? Les digo que no es por el costo de la bolsa, es por el ambiente, es por su futuro. En ocasiones me miran con sorpresa, y hasta con cara de “a esta señora le falta un tornillo”.

Este año, en Fe y Alegría, nuestro lema es “Cuidamos nuestra casa común”. Esperemos las experiencias positivas en ese cuidado. Para nosotros la educación ambiental es fundamental.

Nos vendría muy bien aprender de nuestros hermanos indígenas, esos que todavía conservan sus culturas ancestrales, consideran que la naturaleza es su hermana y la cuidan con ternura, aunque nunca hallan estudiado ecología.

También conviene recordar que el Estado tiene muchas responsabilidades en esto de frenar el deterioro ambiental. En Venezuela, por ejemplo, el Arco Minero está destruyendo ecosistemas en el estado Bolívar. Algo hay que decir sobre esos crímenes ambientales. Recordar también que no a todos afectan por igual los crímenes ambientales. Y de parte de los ciudadanos, por ejemplo convertirnos en vigilantes activos de los árboles de nuestra comunidad y cuidar cómo y dónde se depositan los desechos sólidos, entre otras cosas.

Finalmente, les recomiendo la lectura de la Carta del Papa Francisco, la Laudato Si, es hermosa, muy sabía e inspiradora.

 

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