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Román Ibarra: Reconstrucción

 

Está demostrado que el país, luego de la política de tierra arrasada protagonizada,  por Chávez, y Maduro, puestos al servicio de otros dictadores, y sátrapas del mundo, como los cubanos; rusos; chinos e iraníes, necesita con urgencia un cambio profundo que revitalice su razón de ser.

Pero esta revisión para la reconstrucción profunda de la nación, no requiere de los mismos métodos, sino por el contrario, la participación de amplios sectores políticos; empresariales; laborales, y muy especialmente de profesionales, y técnicos, cuya solvencia moral esté libre de toda sospecha, y ciertamente los hay en todos los sectores.

En tal sentido, es absolutamente innecesario que los interinos tutelados actúen de la misma manera, es decir, haciendo la política destructiva del chavismo, pero sin Chávez, ni Maduro.

Es inaceptable la reedición de los mismos actos bárbaros de corrupción, como el uso indebido de los recursos de la nación para caravanas ridículas de campaña adelantada; la desaparición o robo de 75 toneladas de medicinas donadas por el gobierno norteamericano que no llegaron nunca a los hospitales, y mucho menos la continuación del terror que significa la permanencia de cientos de presos políticos sufriendo torturas hasta la muerte, como han hecho con Víctor Hugo Quero, así como la persecución y desaparición de otros tantos venezolanos, luego de la caída de Maduro; todo ello amparado y cohonestado por un poder judicial podrido hasta los huesos, manejado por Jueces, y Fiscales adocenados y serviles al poder político que los puso ahí para sostener un estado de terror contra todo lo que se oponga a sus designios totalitarios.

Inaceptable, e hiriente, resulta el contraste grotesco que ha supuesto el aumento del salario para los militares de alto rango, si se compara con la burla a la que han sido sometidos los pensionados y jubilados, condenados a la miseria con el monto de sus ingresos.

Todo ello ocurre por varias razones, entre las que se cuentan el esfuerzo de los lobbies que intentan convencer al Presidente Trump de que es mejor mantener en el poder al triunvirato del horror (los Rodríguez, y Diosdado), que abrirse al juego democrático.

Al respecto, el ex Presidente boliviano, Jorge (Tuto) Quiroga, ha dicho que ¨prefiere perder su visa americana, que perder la democracia en Venezuela¨, advirtiendo que el Presidente Trump está haciendo exactamente todo lo contrario de lo que debería en nuestro país, dejando en el ejercicio del gobierno a unos sujetos corresponsables de toda la destrucción y decadencia de los últimos 27 años.

Otra razón que explica de alguna manera la permanencia en el poder del triunvirato del horror, es porque todos se cuidan de todos y al mismo tiempo se temen, por la cantidad y calidad de información que manejan todos, y que eventualmente pudieran usar como mecanismo de canje, o chantaje. Es por eso que sujetos como Padrino, incompetente y mediocre como militar, ahora sea Ministro de Agricultura, a pesar de que sobre él pesa una recompensa de los Estados Unidos, por su vinculación (presunta) con el narcoterrorismo.

Lo cierto es que pasan los días y meses, y el país sigue en el foso de la destrucción, sin que se adviertan cambios significativos. La inflación en Venezuela es de las más altas del mundo, si acaso no la más grande. Del mismo modo, siguen atrapados como víctimas del terrorismo de Estado, un sinfín de ciudadanos sometidos a cárceles y torturas injustas, y otros sentenciados a penas infamantes y crueles, por delitos inexistentes, mientras los Jueces y Fiscales protagonistas de esa barbarie, andan libres por las calles disfrutando de riquezas mal habidas de manera impúdica y soez.

El país no debe seguir esperando fórmulas mágicas que  no llegan. Se trata de promover soluciones reales a problemas también reales; estructurales, y profundos, para lo cual, se requiere convocar a los mejores y más diestros y a partir de eso, elaborar un plan urgente de recuperación de los sectores más urgentes.

A tales fines, aunque ya lo hemos sugerido en entregas anteriores, no está de más que insistamos en la necesidad de convocar, para la reconstrucción y saneamiento de sectores como la economía; la salud; el poder judicial, a figuras cuya experiencia; calidad, y solvencia moral han sido probadas con suficiencia.

Sugerimos la convocatoria de Economistas de la talla de Miguel Rodríguez; Gustavo García; Ricardo Hausmann; Moisés Naím; José Guerra, entre otros valiosos venezolanos, quienes no solo tienen el conocimiento, sino la relación fluida con los organismos multilaterales para buscar los recursos necesarios para enderezar la economía y derrotar la inflación para estabilizar. Del lado del oficialismo deben hacer lo propio para conformar esos equipos.

En el área de la salud tan golpeada en estos 27 años, equipos dirigidos por los ex Ministros Rafael Orihuela; Carlos Walter, acompañados de otros talentosos miembros del sector, y emprender de manera urgente e inmediata la recuperación del servicio de salud en todo el país.

En el sector de la justicia, convocar de manera urgente a un conjunto de juristas notables, encabezados por el Dr. Alberto Arteaga Sánchez, y acompañado por los Decanos de las Facultades de Ciencias Jurídicas y Políticas de las más prestigiosas universidades del país, para reestructurar el poder judicial de arriba abajo, y reconvertir ese importante sector en una institución confiable; creíble; profesional; autónoma, e independiente.

Economía; Salud, y Poder Judicial, son quizás los sectores cuya recuperación resulta de extrema urgencia para brindarle  a la ciudadanía confianza, y pulcritud, y estamos convencidos de que ese grupo de importantes compatriotas jamás negarían su concurso y experiencia para ponerla al servicio de la nación.

Claro que hay otros sectores que también requieren atención, como la política en general, y la política electoral.

Para ello es necesario que los líderes políticos se pongan de acuerdo y de manera unitaria logren enfrentar y presionar al gobierno interino y tutelado, para designar desde la AN un nuevo CNE profesional, completamente distinto al malandraje que hoy lo dirige, y a partir de ahí, la elaboración de un cronograma electoral que primero renueve el Registro Electoral, a objeto de limpiarlo y permitir que voten los venezolanos dentro y fuera del país, y por supuesto, la fecha en la que habrá de celebrarse la elección Presidencial, y quién sabe si sería conveniente de una sola vez, una megaelección que renueve todo el poder público nacional en sus distintas instancias.

Lo más importante ahora, es actuar sin dilaciones innecesarias. El país lo tiene todo en materia de recursos para acometer su recuperación, pero hace falta un compromiso patriótico real de todos los sectores, a objeto de alcanzar las metas en el menor plazo posible. La necesidad de la gente no puede seguir esperando.

 

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