Tan crucial en la dialéctica del aprendizaje es lo que saben los que enseñan como lo que aún no saben los que deben aprender. Fernando Savater.
Mientras otros presidentes de América Latina reciben sin complejos al presidente norteamericano pensando en el futuro de su país, los nuestros andan gastando los reales haciéndole rounds de sombra a quienes suponen los han agraviado, porque los ignoran. !Cuánto darían por una foto con él. Su imposibilidad ha ocasionado varios cambios de cancilleres venezolanos y un odio terrible hacia María Corina Machado. Tan vanos han sido sus esfuerzos que ahora andan rumiando su despecho por el mundo.
Las costosas y vergonzosas giras buscan afanosamente tres cosas: el aplauso lisonjero e interesado de sus adulantes internacionales; el teatral apoyo de los engañados de siempre y/o el lanzamiento de sus candidaturas a Reyes de las Américas y del Caribe. Para tal fin, hacen un llamado, cada vez que pueden, a los pueblos latinos para que construyamos en esta tierra de gracia, la reina de las naciones y la madre de las repúblicas. Egolatría pura mientras nuestra nación se hunde en el desespero. Lo que se exhibe es solo fanfarronería, megalomanía y mitomanía.
En nombre del socialismo se encubren afanes militaristas y totalitaristas revestidos de sensibilidad social. En su nombre se agazapa el fascismo, sabiendo que ninguna forma de organización social que obstruya la libertad y la democracia puede tener futuro. Los seres humanos, que hemos aprendido a serlo, privilegiamos ese derecho natural a ser libres, y así lo proclamamos. Como dice Savater: “Hay que nacer para humano, pero sólo llegamos plenamente a serlo cuando los demás nos contagian su humanidad.” Es un nuevo humanismo lo que necesitamos y no un nuevo totalitarismo egocéntrico encubierto con un manto democrático.
Hay socialismos para todos los gustos decía Rigoberto Lanz, pero el modelaje que nos han mostrado, carente de ética y de principios les ha hecho un enorme daño a quienes están convencidos de que ese puede ser el camino hacia la justicia social.
Definitivamente estos gobiernos retozan con la ignorancia de su pueblo. Urge transformar ese pueblo en ciudadanos. La diferencia es esencial. El pueblo es masa susceptible a los encantos mesiánicos, a la mentira compulsiva, a la hipocresía carismática, al filibusterismo político. El ciudadano, en cambio, es ese pueblo transformado en sujeto consciente de sus derechos y deberes; instruido y educado para hacerse refractario a quienes pretenden cegarlo con su infalibilidad.
En esa especie de bodrio ideológico que anima al régimen, se observan los rasgos característicos del fascismo que inspiraba a Mussolini el cual surgió como un movimiento oportunista y circunstancial, sin ideología definida, cuya doctrina fue concebida y modelada desde el poder, a diferencia de otras tendencias que fueron preformuladas con ideología y programas más o menos orgánicas para ser aplicadas desde el gobierno.
La vocación imperial se inspira en querer perpetuarse en el poder hacia adentro y formar una especie de Unión de Repúblicas Socialistas Latinoamericanas , URSL, en un calco increíble de la URSS y extender su imperio por toda América. No se desea la integración sino la anexión de los países latinoamericanos contando con los petrodólares.
Es necesario suprimir el típico estilo chimpancé que se ha entronizado en la política, ese que según Carlos Matus “ es el modo más primitivo de hacer política” Ese estilo en el cual “el proyecto es el jefe y el jefe es el proyecto”. Ese en el cual “ el jefe es superior por su fuerza y todo le está permitido”.
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