Ella es la viva imagen de la inhumanidad de un régimen sin alma.
Ella sí la tiene y está destrozada.
Ella representa a tantas familias que han perdido a sus miembros en medio de esta orgía de represión y muerte.
Esta dama, arrodillada ante la tumba de su hijo, es hoy, Día de Las Madres, el reflejo de tantas que han luchado por recuperar a sus hijos de las mazmorras de un régimen diabólico.
Madres que han podido sonreír aliviadas cuando el resultado de su combate, solitario y sostenido, les ha devuelto a sus hijos. Y madres que, como ella, no han tenido la dicha de poder volver a abrazar al suyo.
Ella tuvo que contentarse con ver unos restos y lanzar su gorra dentro del ataúd “para que se lleve un pedacito de mí”.
Madres que siguen en protesta porque sus hijos no han vuelto a casa. Sin mencionar las que ni siquiera saben dónde están.
¿Cuántas tendrán que correr la suerte de ella?
Hoy, Día de Las Madres, hay que hablar de ella y de su epopeya. Hay que arrimarle una oración y denunciar lo que acá está ocurriendo.
Ella recibió, de regalo por el Día de Las Madres, la peor noticia.
Ella, en este día, no le queda más que postrarse ante la tumba de su hijo y rezar por él.
Ella debe convertirse en el emblema de un reto: mantener la voz alzada hasta que salgan todos los presos políticos de sus encierros.
Ella debe ser la insignia de un cambio de actitud que nos conduzca a reconocer y rechazar la inmoralidad que significa pasar sobre cadáveres para mantenerse en el poder.
Ella debe ser el ícono de una Venezuela nueva, donde la misericordia, la justicia, la honradez, el respeto a la vida y a los derechos ciudadanos sean el distintivo de quien aspire a gobernar a esta Patria.
¡Nunca más permitamos que nos gobierne gente sin alma!
Y repitamos, para siempre, la frase más célebre de Andrés Eloy Blanco sobre los grilletes, fue pronunciada en febrero de 1936 en Puerto Cabello, tras la caída de la dictadura de Juan Vicente Gómez: “Hemos echado al mar los grillos de los pies. Ahora vayamos a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía”.

