Aun cuando se afirma en las redes, no es de ficción imaginar que los hermanos Rodríguez hayan contratado lobby en el imperio para condimentar sus ambiciosos pasos. Asesoría especializada hacia dos propósitos fundamentales de su supervivencia.
1. Ejecutar una gestión de gobierno, por encargo de EE.UU, digerible socialmente, aceptable, y en simultáneo deshacerse del pesado lastre pesuviano de crímenes de toda gama, un panorama que les permita congeniar intereses mixtos, de lo económico a lo geopolítico.
2. Insertarse en la campaña electoral, bajo la presión democratizadora de la ciudadanía venezolana liderada por María Corina Machado. Más importante aún, más allá de los resultados electorales, redefinir su papel para los próximos procesos políticos del país, como sustrato histórico superviviente del chavismo.
Una operación de supervivencia histórica con una clara misión, quedarse con la franquicia, un accionar que conduce inevitablemente a liquidar a todos los supervivientes indeseables, pero donde, al mismo tiempo, todo lo que sea escondible, lo grotesco, lo escandaloso sea enterrado, desaparecido, junto a sus representantes, protagonistas, sus propios compañeros, sus primeras víctimas, los más traumáticos, eliminar del panorama a todos aquellos que afeen el retrato en familia, borrar a los impresentables de la nueva foto.
No es un acto de constricción, es un acto de maquillaje, sofisticación, una versión potable, electorable. No les resulta fácil porque todo está embarrado de la misma sustancia nefasta de miseria, sangre, corrupción, es difícil encontrar huesos sanos para la mutación
Para esa purga, la presentación potable, deben lidiar con la correlación de fuerzas internas, sobre todo con la que comparten, sostienen, el poder, ese es el problema con Cabello, ya los repiten o enrocan de un cargo a otro.
Todo lo que haga el Rodrigato está bajo la serena observación de la sociedad venezolana, sometida al proceso de destrucción más asombroso del Siglo XXI, al mayor experimento de manipulación antropológica de los últimos tiempos. Nada ha podido destruir la esperanza del cambio democratizador, libertario, de un horizonte de progreso con oportunidades para todos.

