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Las petroleras esperan por las decisiones políticas de Donald Trump para invertir en Venezuela

 

Las grandes petroleras internacionales comenzaron a reposicionarse sobre Venezuela después de años de sanciones, caída operativa y aislamiento financiero, aunque las propias compañías siguen describiendo el regreso al país como un proceso condicionado por estabilidad política, reglas fiscales y reconstrucción de infraestructura. Lago de Maracibo, Venezuela.

Las petroleras vuelven a mirar a Venezuela, pero con cautela ante nuevas inversiones.

Chevron (CVX) amplió activos en la Faja del Orinoco, Shell (SHEL) confirmó nuevas áreas de gas y conversaciones con Caracas, Repsol retomó control operativo de proyectos y refinerías estadounidenses como Valero (VLO) ya aumentan el procesamiento de crudo venezolano tras la flexibilización parcial de sanciones de Estados Unidos.

Todo ocurre mientras Venezuela intenta reconstruir una industria que pasó de producir 3,5 millones de barriles diarios en los años setenta a cerca de 921.000 barriles diarios promedio en 2024, según S&P Global Ratings.

El reposicionamiento corporativo aparece en paralelo a cambios regulatorios y financieros. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, en inglés) sostuvo que “la política estadounidense está definiendo efectivamente los términos de la recuperación del sector petrolero venezolano”, mientras Washington amplió licencias para exportaciones, suministro de diluyentes, servicios petroleros y nuevas inversiones conjuntas con PDVSA.

El mismo instituto consideró que las medidas representan “el cambio más significativo en el entorno operativo del sector en años”.

El interés corporativo se concentra sobre una industria que todavía conserva una de las mayores reservas probadas del mundo. Oil & Gas Journal estima 303.000 millones de barriles, aunque buena parte corresponde a crudo pesado y extrapesado de la Faja del Orinoco, cuya extracción requiere diluyentes, mejoradores e inversiones intensivas.

S&P Global Ratings considera que Venezuela podría aumentar su producción entre 500.000 y 700.000 barriles diarios en los próximos dos o tres años y alcanzar entre 2,5 millones y 3 millones de barriles diarios en una década, aunque condicionó ese escenario a la estabilidad política y miles de millones de dólares en capital.

Chevron, Shell y Repsol empiezan a ampliar posiciones

Chevron (CVX) se convirtió en la petrolera occidental mejor posicionada dentro de Venezuela tras mantener operaciones durante años de sanciones. “Seguimos en modo de recuperación de deuda y esperamos que Venezuela continúe representando entre 1% y 2% del flujo de caja operativo”, dijo el director ejecutivo Mike Wirth en la conferencia de resultados del primer trimestre.

La compañía todavía busca recuperar cerca de US$1.500 millones en cuentas pendientes.La empresa anunció además un intercambio de activos con PDVSA y amplió participación en Petroindependencia hasta 49%.

Wirth sostuvo que Chevron “sigue siendo el incumbente con ventaja, con personal en terreno, operaciones, cadenas de suministro y recursos contractuales”, aunque aclaró que “necesitamos ver más progreso antes de poner más capital a trabajar” debido a incertidumbres regulatorias y fiscales.

El movimiento de Chevron coincide con una reapertura gradual impulsada por licencias estadounidenses. El IIF explicó que la nueva arquitectura regulatoria permite exportaciones, suministro de diluyentes y ciertos contratos de inversión, aunque mantiene restricciones sobre deuda y transacciones vinculadas a China, Rusia, Irán y otros países sancionados.Shell (SHEL) también comenzó a ampliar exposición.

El director ejecutivo Wael Sawan confirmó que la empresa incorporó “nuevas áreas en Estados Unidos, Kazajistán y Venezuela” y describió al país como “un recurso extraordinario”.La petrolera angloholandesa concentra su estrategia en gas offshore y exportaciones vía Trinidad y Tobago.

Sawan dijo que Shell mantiene conversaciones con el gobierno venezolano sobre oportunidades “para monetizar parte de ese gas” a través de Atlantic LNG.

El ejecutivo agregó que Shell también estudia proyectos onshore, aunque reconoció que “son oportunidades que tomarán bastante tiempo para madurar”. El interés ocurre en momentos en que Europa y Asia buscan nuevas fuentes de gas natural licuado tras años de tensiones geopolíticas y volatilidad energética.

Repsol también aceleró operaciones.

El director ejecutivo Josu Jon Imaz afirmó que las prioridades de la compañía en Venezuela “son claras” después de retomar control operativo de Petroquiriquire y ampliar integración con el proyecto gasífero Cardón IV. La empresa busca aumentar producción cerca de 50% en doce meses bajo nuevas licencias estadounidenses.

La petrolera española aparece además entre las compañías específicamente incluidas en las licencias ampliadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos junto con Chevron (CVX), BP (BP), Shell (SHEL), Eni (E) y Maurel & Prom.

Guido Brusco, director de operaciones de recursos naturales de Eni (E), dijo que la nueva ley de hidrocarburos “proporciona un marco legal y fiscal para desarrollar de manera sostenible nuestros activos petroleros”, mientras la compañía avanza sobre proyectos vinculados a Cardón IV y recuperación de producción.

El ejecutivo agregó que Eni (E) ya recibe pagos mediante cargamentos de petróleo y sostuvo que “ahora arreglaremos también el pasado”, en referencia a cuentas pendientes acumuladas durante años de restricciones financieras.

La compañía italiana también vinculó directamente la reapertura regulatoria con nuevas inversiones.Brusco explicó que las recientes licencias estadounidenses y la flexibilización contractual permiten a Eni (E) acelerar planes tanto en gas como en petróleo, especialmente sobre proyectos offshore orientados a exportaciones regionales de gas natural.

Bloomberg

 

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