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Laly González una mamá venezolana que se fue desde Caracas a Chile para tratar de darles un mejor futuro a sus cuatro hijos

 

La determinación y la esperanza llevaron a que esta madre, con sus cuatro hijos, cruzara medio continente para encontrarles un futuro mejor y más oportunidades de vida.

La madre venezolana que cruzó medio continente, desafió fronteras y miedos.

Laly González una mujer caraqueña de 41 años, ha vivido difíciles momentos en su vida; sin embargo, la determinación y la esperanza llevaron a que esta madres soltera, con sus cuatro hijos, cruzara medio continente para encontrarles un futuro mejor y más oportunidades de vida.

Su historia no comenzó en la ruta de migrantes, sino durante la peor crisis de salud en Venezuela, cuando su tercer hijo, Gael (hoy de ocho años), nació prematuro; el diagnóstico fue brutal: “Me dijeron que podía quedar como vegetal”; sin embargo, Laly, lejos de hundirse, respondió con esperanza y a pesar de las complicaciones, intentó brindarle a su pequeño hijo una oportunidad para vivir una vida normal. 

Gael sobrevivió y creció. Laly, con su sueldo como trabajadora de un banco y resolviendo con su emprendimiento de repostería, intentaba salir adelante a la vez que buscaba brindar los tratamientos de su pequeño hijo. En el 2020, de manera inesperada, Laly descubrió que nuevamente estaba embarazada a pesar de que había sido intervenida quirúrgicamente para evitarlo.

No obstante,  decidió afrontar la situación “con miedo y alegría”. Su pequeño Milan nació y Laly se esforzaba aún más para conseguir todo lo que sus hijos necesitaban, pero la situación del país se volvió insostenible y Laly tomó la decisión que juró nunca tomar: emigrar. Vendió su única posesión verdadera, una vivienda pagada con años de trabajo. “Era el único patrimonio que tenía; a mí eso nadie me lo regaló, yo lo pagué sola con mi esfuerzo”, explicó.

Con ese dinero (muy por debajo del valor real de la vivienda) pagó 750 dólares por cada uno de sus cuatro hijos y por ella por un viaje terrestre a Chile, en donde la esperaba su hermana. El trayecto prometía 12 días desde Caracas a Santiago. La pesadilla comenzó en Perú. Para salir de Venezuela fue chévere, el paso por Colombia tranquilo, Ecuador suave; la película de terror empezó en Perú.

En un punto nos quitaron plata a todos, la policía nos robó. En la frontera de Perú por Bolivia, los peruanos nos trataron horrible, no podíamos comunicarnos, nos transportaron en un camión de cochinos e íbamos tapados con una lona. En la noche debían cruzar un lago en canoa, con una sensación térmica de dos grados. Laly vistió a sus hijos con varias capas de ropa y, entre los nervios, se olvidó de cubrirse ella misma.

El tramo más duro fue un desierto entre Bolivia y Chile. Ahí unas bolivianas intentaron convencerla de que abandonara a sus hijos. “Las bolivianas me pedían que les dejara a mis hijos porque decían que yo no iba a poder cruzar con los niños y las maletas, pero yo soy mamá gallina, mis hijos conmigo y preferí dejar mis maletas”. Laly cargó al pequeño Milan (que en ese entonces contaba con un año) asegurado en su pecho, a Gael (4 años) en su cintura y a los dos mayores, Victoria (14) y Cristofer (8), los sujetó con la tela que sobraba del fular y así cruzó el último tramo peligroso de su viaje.

De esto ya han pasado casi seis años. Laly sigue siendo una madre que da todo por sus hijos; ya establecida en Chile, ha conseguido brindar mayor calidad de vida a sus hijos. Victoria, la mayor, se graduó con honores de la secundaria y se encuentra ahorrando para ir a la universidad; Milan ya tiene cinco años, Cristofher ya cuenta con 12 y el pequeño Gael, quien aún lucha con las complicaciones de su nacimiento prematuro, ya cuenta con ocho años.

Laly desde su llegada a Santiago, ha pasado por una gran cantidad de empleos; además, se forma en cursos y se las ingenia con la repostería, intentando lograr una libertad financiera que le permita trabajar desde casa y atender a su familia, puesto que Gael necesita atención constante, no solo de los médicos, sino también de su madre.

María Cárdenas – La Prensa del Táchira.

 

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