La crisis que atraviesa Venezuela ha alcanzado un punto de inflexión donde la retórica debe dar paso a la precisión. En Poder Ciudadano saludamos que la comunidad internacional y sus líderes más influyentes hayan comprendido finalmente que la liberación de los presos políticos es el umbral innegociable de cualquier solución.
Ante el anuncio de la liberación de 300 ciudadanos entre el día de hoy y este próximo viernes, fijamos nuestra postura institucional. Para nuestra organización, la libertad no es solo un concepto, es una realidad que debe ser auditada con el más alto rigor técnico y humano. Venezuela no puede seguir aceptando listas incompletas o procesos opacos.
La reconstrucción de la confianza nacional exige una auditoría humana integral basada en tres ejes fundamentales:
1. El número real: Es imperativo realizar una revisión a fondo para cuantificar con exactitud el número total de ciudadanos detenidos por motivos políticos. No permitiremos que el destino de ningún venezolano quede en el olvido por la opacidad institucional.
2. Geografía de la reclusión: Exigimos transparencia absoluta sobre el paradero y ubicación de cada detenido. El Estado debe certificar dónde se encuentra cada ciudadano, garantizando el derecho de las familias y la defensa técnica a conocer su ubicación real sin ambigüedades.
3. Certificación de la integridad física y mental: No basta con la excarcelación; es urgente conocer el estado de salud de cada uno de ellos. Esta evaluación debe ser profunda y profesional, abordando tanto las secuelas físicas como el impacto psicológico del encierro.
Para asegurar que estos resultados sean incuestionables y evitar una nueva burla al sentimiento nacional, reiteramos nuestra exigencia de que este proceso cuente con la presencia activa de organismos internacionales de incuestionable neutralidad, incluyendo a la Cruz Roja.
Nuestra organización, nacida del seno de las comunidades y con una visión clara de fortalecimiento democrático, entiende que la altura política que Venezuela demanda hoy se mide por la capacidad de defender la dignidad humana.
El Poder Ciudadano es la gente, y esa gente debe ser, ante todo, libre.
Dirección Nacional de Poder Ciudadano.

