Crónicas de Anzoátegui.
Anaco está de aniversario. Anaco no nació alrededor de una plaza ni de una vieja iglesia colonial. Nació alrededor del petróleo.
En medio de los llanos orientales de Venezuela, la llegada de las compañías estadounidenses transformó una sábana indígena en una ciudad moderna, marcada para siempre por el sueño petrolero americano y por la huella de Rockefeller en el corazón de Anzoátegui.
En efecto, hay un puñado de poblaciones venezolanas donde se siente la influencia de los Estados Unidos, pero quizá en ninguno se sienta tanto como en la ciudad de Anaco, capital del Municipio Anaco del estado Anzoátegui.
Hace apenas 82 años, Anaco era solo una meseta de los llanos orientarles de Venezuela, transitada por indígenas de las etnias Palenques y Chaimas de la rama de los Caribes.
En ese escenario de la geografía nacional, en plena segunda guerra mundial, entraron los empleados de una compañía fundada por John Davison Rockefeller a perforar la tierra en busca de petróleo.
Esa empresa estadounidense se llamaba entonces la Socony-Vacuum Oil Company, que más tarde se transformó en la ExxonMobil Corporation, la compañía más grande de los Estados Unidos.
Para llegar a cabo las labores de exploración y producción de petróleo, la compañía del famoso magnate Rockefeller construyó alli los primeros campamentos para sus empleados y aquellos trabajadores que no tuvieron cabida en los campamentos iniciaron la construcción de viviendas a su alrededor.
Más adelante se sumaron otras personas que llegaron en busca de trabajo o con la intención de realizar negocios. Así nació esta población.
Por eso los historiadores aseguran que la fundación de Anaco está íntimamente relacionada con la presencia estadounidense.
Tanto es así que la fecha oficial de su fundación, el 7 de mayo de 1944, fue escogida para conmemorar el inicio de los trabajos de esa compañía norteamericana en su territorio.
Eso explica además por qué, en muchos aspectos, en Anaco se siente tanto la mano gringa. Sus campamentos residenciales, clubes sociales, aeropuerto, campo de golf, boulevard, escuelas, hospitales, estadios de béisbol, amplias calles y avenidas, todo hace ver la influencia que alguna vez tuvo la presencia de los estadounidenses en esta ciudad.
Pero no hay que creerse sin embargo que todo en Anaco es de origen norteamericano. La denominación de la ciudad enaltece su pasado indígena. Aunque son variadas las versiones que se tienen de su origen etimológico
Algunos historiadores sostienen que la palabra Anaco proviene del nombre que le daban a las faldas o guayuco que usaban los indígenas varones de la región, al cual llamaban Anaco; al contrario del guayuco de las mujeres indígenas que eran denominados simplemente guayucos.
Otros señalan que los primeros habitantes de la zona central de los que es hoy el estado Anzoátegui llamaban al Piache o curandero de la aldea con el nombre de Anaco.
Por otra parte, como fieles admiradores de los fenómenos de la naturaleza ellos tenían una particular reverencia por los poderes del rayo al que llamaban Anaco, al cual le rendían culto.
También existe la versión según la cual un cacique muy famoso de esa jurisdicción, tuvo un hijo al cual bautizó con el nombre de Anaco, que fue muy querido por la comunidad.
Es probable que todas estas variantes juntas coincidieran para identificar con el nombre de Anaco a esta joven y pujante población ubicada en el centro del estado Anzoátegui, cuya historia está indisolublemente ligada al petróleo, así como también a la abnegación y al trabajo de miles de hombres y mujeres que han sabido resistir la destrucción de su principal actividad productiva.

