Florecen en marzo
Abandono los intentos
de escribir sobre la naturaleza
porque qué voy a decir yo sobre un almendro
si sentada al pie de un campo
googleo.
A ver si es almendro, si ya floreció,
si está verde el fruto.
Si tendré el privilegio
de ver sus flores
en el par de semanas
que me voy a quedar.
Para conocer a un ser vivo hay que cuidarlo
porque el tacto es la única manera
de escuchar un latido.
No hay nada que pueda decir
sobre los gatos, sobre las gallinas
sobre los peces o sobre las plantas
hasta que se me vaya el miedo terrible
que tengo a perder algo mío
―¿la individualidad, la creatividad,
el deseo?―
cuidando.
Volveré a intentarlo
cuando me entregue
a los sentidos
a los riesgos
a las posibles muertes
y me entienda
con las cosas
vivas.
Tamara Grosso nació en Buenos Aires en 1991. Es Licenciada en Comunicación (UBA) y cursó la maestría de Estudios literarios latinoamericanos (UNTREF). Trabajó como redactora, editora y en comunicación editorial. Publicó los libros de poesía Márgenes (Objeto Editorial, 2016 y /noogoodhome/, 2021), Cuando todo refugio se vuelva hostil (Santos Locos, 2019 y Liliputienses, 2024) y El ritmo del derrumbe (Santos Locos, 2021). También la novela Viudas Jóvenes (Alquimia, 2023 y Yegua de Troya, 2025) y el libro de apuntes poéticos Poemas como mapas (Fera, 2023). Trabajó sus proyectos de escritura en las residencias de La casa de Belmonte (mayo 2024) y Can Serrat (junio 2025). Se dedica a la edición y a coordinar talleres de poesía. Presentamos una selección de poemas de su último libro de poemas, Un grito en otra dirección (Santos Locos, 2025), obra en la que la autora da un paso más en la propuesta que viene construyendo desde hace unos años, caracterizada por el trabajo de temas como el amor y los vínculos afectivos en la época contemporánea a través de imágenes cotidianas potentes, construidas siempre con un lenguaje sencillo y directo. Poemas que funcionan como pequeños recordatorios, cargados de una dulce melancolía que recorre este poemario en el que subyace una advertencia, pero alejada del consejo, la verdad o de la certeza. Los poemas de Tamara nos envuelven, nos acorralan, nos dejan pensando un rato largo: pequeños avisos de que el mundo puede ser triste y cruel pero, también, terriblemente hermoso.

