Hospital a oscuras, colas, y ruidosas plantas en San Antonio del Táchira por los apagones.
A la falla eléctrica se suma la escasez de agua potable. En sectores como Barrio Obrero y La Concordia no hay servicio por tubería por cinco días o más. La ausencia de ambos servicios básicos simultáneamente, agrava la crisis y el malestar de la población
Los cortes de electricidad en el estado Táchira alcanzan niveles insostenibles.
Según los reportes ciudadanos, en promedio, un ciudadano permanece entre 8 y 13 horas diarias sin suministro de energía.
Esta situación paraliza la actividad comercial y afecta la calidad de vida de los habitantes de esta entidad andina.
El racionamiento actual, aunque no se ha oficializado un cronograma, ni hay información de las autoridades de Corpoelec en la región, golpea a los 29 municipios del estado. El impacto es mayor en algunos sectores de Junín, Córdoba y Torbes.
De acuerdo con los infociudadanos, en estas zonas, los vecinos denuncian cortes continuos que superan las 6 horas. San Cristóbal tampoco escapa de la precariedad y registra interrupciones constantes durante todo el día.
La frontera vive un escenario similar. Los habitantes de los municipios Bolívar y Ureña manifiestan su agotamiento ante la frecuencia de los apagones. La duración de las interrupciones en estos municipios fronterizos impide el desarrollo de cualquier rutina laboral o doméstica.
A la falla eléctrica, se suma la escasez de agua potable. En sectores como Barrio Obrero y La Concordia, no hay servicio por tubería por cinco días o más. La ausencia de ambos servicios básicos simultáneamente agrava la crisis y el malestar de la población.
El agotamiento físico es una queja común entre los usuarios. El agua suele restablecerse en horas de la noche o madrugada. Esta irregularidad obliga a las familias a hacer las tareas del hogar en horas de descanso. La falta de sueño afecta el rendimiento de quienes deben cumplir con su jornada laboral al día siguiente.
Bleima Márquez – La Nación del Táchira

Colas, hospital a oscuras y ruidosas plantas en la frontera del Táchira por los apagones
Hospital a oscuras, colas a las afueras de instituciones y el ruido ensordecedor de las plantas eléctricas son ahora los escenarios más frecuentes de la frontera por los constantes y prolongados apagones.
A las afueras del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), se ha vuelto común ver las largas filas de usuarios a la espera que llegue la electricidad para poder ser atendidos por los funcionarios, ya sea para renovar la cédula u otro trámite.
El panorama hace que los ciudadanos se vean obligados a pasar más horas sentados sobre las aceras y bajo el amparo de la sombra dada por un techo, para soportar los largos retrasos generados por las suspensiones del servicio.
En esa misma zona, el casco central de San Antonio del Táchira, el fuerte sonido de las plantas contrasta con un espacio desolado y cuya imagen lóbrega se atiza por los cortes.Eventos deportivos Táchira
«Es muy complicado mantenerse así. Las ventas son más escasas y el ambiente se torna muy pesado», enfatizó un comerciante al tiempo que pedía a las autoridades aprovechar las relaciones con Colombia para lograr la venta de energía.
Hacia el hospital Dr Samuel Darío Maldonado, el personal de salud se siente preocupado por la poca respuesta que hay en las instalaciones durante los apagones. Son dos cortes al día, de tres o cuatro horas cada uno, y sin la posibilidad de encender la planta por falta de combustible.
«Las pilas de los paneles solares ya están agotadas, solo están durando 20 minutos», soltó un trabajador del centro de salud consultado por Diario La Nación.
Jonathan Maldonado – La Nación del Táchira

