La ciudad de Cumaná tiene más de un mes sin suministro regular de agua potable por tuberías, tras un derrumbe en el sistema hídrico Turimiquire, que puso en emergencia a los municipios Sucre, Bolívar y Cruz Salmerón Acosta, afectando a miles de familias que deben cargar tobos a largas distancias, recurrir a camiones cisterna e incluso ir al río Manzanares para abastecerse.
El periodista de Radio Fe y Alegría Noticias en Cumaná, Joanne González, habló sobre este tema en una entrevista en el programa De Primera Mano, donde precisó que el problema se originó el pasado 22 de febrero, cuando autoridades nacionales y regionales informaron sobre un derrumbe en el túnel trasvase del sistema Turimiquire, específicamente en el kilómetro 7.
Según explicó, aunque inicialmente se habló de un solo derrumbe, en realidad se han registrado al menos cinco, de los cuales cuatro ya han sido solucionados, mientras continúan los trabajos para intentar restablecer el flujo de agua hacia los hogares.
Sin embargo, los avances son lentos debido a la magnitud de los daños que abarcan varios kilómetros y obligan a hacer las labores manualmente, por lo que no se ha establecido una fecha límite para su culminación.
Las autoridades atribuyen el colapso a un sismo ocurrido en la zona, aunque la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) no reportó en sus redes sociales ningún movimiento telúrico en el estado Sucre en esa fecha.
Cumaneses del timbo al tambo por el agua
Ante la emergencia, el gobierno regional implementó un plan de distribución mediante camiones cisterna. Actualmente, unas 54 unidades estarían desplegadas, según las autoridades, atendiendo a 1.800 familias diariamente. No obstante, comunidades denuncian que el suministro no llega con la regularidad prometida y que, cuando finalmente arriba, se generan discusiones entre los afectados por la desesperación de quienes intentan abastecerse primero. Incluso se han generado más de 10 protestas y cierres de vías.
Como consecuencia, algunos ciudadanos deben caminar hasta un kilómetro o más para conseguir agua en zonas bajas de la ciudad; mientras que otros acuden al río Manzanares solo para bañarse o lavar ropa, aún cuando profesionales de la salud han reiterado que esta agua no es apta para el consumo humano. En este contexto, se reportó el lamentable fallecimiento de un adolescente de 16 años por inmersión, mientras se bañaba en el afluente el pasado 22 de marzo. Las autoridades aún investigan el caso.
Estamos cansados. Se me salieron las hemorroides de tanto subir agua al cerro. Tenemos ocho días que no nos llega la cisterna, dijo una mujer del sector Cerro Los Cachos.
William Camargo, habitante del sector El Bolivariano, señaló que él hace múltiples viajes en el día, ya que no solo recoge agua para él, sino que también ayuda a personas mayores y niños.
Por su parte, Luis Rodríguez, habitante del barrio Venezuela, expresó su frustración ante la falta de respuestas. Estamos buscando del timbo al tambo el agua. La gobernadora no se pronuncia. No sé hasta cuándo será esta amargura.
Afectaciones en la salud, comercios y educación
En el ámbito sanitario, se han registrado casos de enfermedades como diarrea, vinculadas al uso de agua no potable. Además, muchas familias temen preparar arepas o arroz, porque dudan que el agua esté tratada.
Nieves Figuera, residente de El Bolivariano, contó que tiene a su mamá en cama y depende de la ayuda de los vecinos para conseguir agua. A su vez, denunció que hay personas con diarrea en la comunidad.
Al menos el 80 % de las clases en Cumaná se encuentran paralizadas o funcionan de manera limitada, con esquemas similares a los de la pandemia, cuando se asignaban tareas vía WhatsApp. Asimismo, los comerciantes solicitaron la suspensión temporal del pago del servicio de agua potable o de los impuestos.
De acuerdo con González, se observa poco movilización, las actividades marchan a media máquina y hay una migración de fin de semana, debido a que las personas que tienen parientes en estados cercanos salen de Cumaná durante estos dos días libre para realizar cualquier actividad que implique usar agua como bañarse, lavar o cocinar.
Se elevan los precios de los botellones
A los 10 días del derrumbe se decretó la emergencia hídrica en los tres municipios afectados. Entre las medidas establecidas se incluyeron la prohibición del lavado de vehículos, llenado de piscinas, riego a gran escala y el uso de agua para actividades no esenciales, además de sanciones por acaparamiento o venta especulativa del recurso.
Vecinos denunciaron que el precio de un botellón de agua de 20 litros se ubica entre los 7 y 8 dólares. Paralelamente, se alertó sobre una afectación ambiental en el río Canchamaure, donde el cierre parcial del cauce habría provocado la sequía de zonas y la muerte de peces.
Mientras continúan los trabajos para restablecer el suministro por tuberías, en algunas zonas se están construyendo tanques de almacenamiento, lo que ha dado la percepción a las personas de que la crisis hídrica podría extenderse por un largo tiempo
María Iriarte – Fe y Alegría Noticias

