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Carlos Ñáñez: Relatos sobre narrativas desmoronadas. Demostración palmaria de un fracaso

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El socialismo es incompatible con el cálculo económico. Ludwing Von Mises.

Durante catorce meses se guardó silencio estadístico sobre el compartimiento de la estructura de precios en el país y por ende sobre la desviación macroeconómica de índole monetaria relacionada con la inflación. Los datos del índice nacional de precios fueron publicados por el órgano emisor en el marco de lo que el interinato actual define como cambio político.

Este cambio es indudablemente ostensible, para ellos dramática y frenéticamente imparable, demostrando como la hegemonía de la cual forman parte quienes hoy intentan lavar su relato, asumir una narrativa de conciliación con el debido talante democrático que nunca asumieron, demuestra que la hegemonía se fracturó, fue perforada y adolece de una narrativa única.

Sí bien no se puede hablar de transición, presenciamos el socavamiento de la tiranía con algunos miembros del interinato jugando roles “blandos y otros roles duros. Quienes se decantan por la violencia es por el simple hecho de saberse culpables de terribles violaciones a los derechos humanos” (O´Donell, G y Schimitter, P, 1991, pág. 32).

Los blandos, esa rama del interinato que negocia, que se hace pasar por gestores de paz, por estadistas de la política, que simulan que emplean el lenguaje con talante democrático, cuentan con un poderoso aparato propagandístico, Es heredado por el régimen que se encuentra en los estertores, pero que sigue logrando que se generen los logros de la neolengua, la confusión social, así como la difusión de responsabilidades penales por delitos contra el hombre.

En este aparato propagandístico, que simula de periodismo, los interinos blandos, que solamente velan por sus intereses frente al hundimiento, han encontrado un caldo de cultivo propio en periodistas quienes  acuden a las entrevistas con guiones prefabricados a guisa de cuestionarios pueriles, en los cuales no existe la contra pregunta y la confrontación dialógica para la búsqueda de la verdad. Demuestran que un ser sin lenguaje es un ser sin espíritu, una máxima de comunidad entre la obra de Hegel y la de Heidegger: «El espíritu absoluto de esta gente, es la terrible herida histórica en el paso por la vida de una nación desgarrada” (Hegel, 1966, pág. 78) y en Heidegger, su “lenguaje ha caído en solo charlar, repetir consignas para parecer demócratas y respetuosos de la alteridad”. (Heidegger, 2022, pág. 155).

Pues bien, estos nuevos actores son los mismos personajes que construyeron en nuestro país el socialismo del siglo XXI, un modelo depredador y conculcador de los derechos humanos, culpable del éxodo de más de nueve millones de venezolanos. Cuando una sociedad cae en estos extravíos sencillamente trafica con el ocurrente oportunismo de quienes usan ese término de cambio político para borrar responsabilidades. La cifra de 5.628 (cinco mil seiscientos veintiocho) es espeluznante pues todavía hay presos políticos en Venezuela.

La narrativa que les es conveniente es la de eludir responsabilidades. En lo atinente a mi discusrso, yo de manera cauta veo con absoluta incredulidad esta postura de conciliación y paz, en mi discurso me permito acogerme al derecho a la libertad de expresión, pues lo que se busca es lograr inmunidad y olvido.

Caos económico develado. Las cifras del Banco Central de Venezuela que demuestran el fracaso del modelo socialista, así como de este interinato de utilería, incapaz de ocultar el horror:

Las cifras reveladas por el Banco Central de Venezuela tras catorce meses de silencio impuesto, pues cualquier economista o académico que se atreviera a manifestarla, estaba cometiendo un nuevo delito, en la infinita taxonomía de delitos inventados en revolución. Expresar las cifras de inflación constituía una transgresión que de facto llevó tras las rejas a economistas, dedicados al mundo académico. Pero en esta narrativa para argumentar el olvido y eludir responsabilidades, es el propio BCV, quién el viernes 06 de marzo nos sorprendió, al hacer su trabajo: publicar el índice nacional de precios al consumidor (INPC).

Estas cifras dan cuenta del desastre en materia económica, únicamente explicado por la audacia de la cual nos prevenía Friedrich Von Hayek, en su obra La Fatal Arrogancia: «Cuando la planificación centralizada es incapaz de mostrar sus fallas, cae en obviarlas, de aquello que no se habla no existe. Acudiendo a la propuesta estructuralista de Wittgenstein (2012), “hay que callar para acotar el pensamiento” (Wittgestein., 2007, pág. 95) De esta manera al convertir en delito analizar y pensar en las cifras de la economía se resuelve el problema. ¡Vaya primitivismo!

Finalmente, resumiendo 2025, año convulso de la usurpación y el latrocinio a la voluntad de los venezolanos, la inflación cerró anualmente en más de 400% porcentuales. Se convirtió así en un umbral de retorno al fantasma de la hiperinflación. De ello daba cuenta la destrucción de la capacidad salarial, la horrísona desigualdad y la continua depreciación del extinto bolívar, con el subyacente efecto de transferencia y la caída del consumo y la actividad comercial. Por ello les resultó más viable convertir en acto subversivo la impostura de pensar, así como la de denunciar, el fracaso en materia de estabilidad de precios, pues se mantenían indemnes las condiciones de financiar el déficit fiscal.

Hay una tasa de inflación que constituye un umbral de hiperinflación (HI). Esa tasa depende positivamente del grado de monetización de la economía y negativamente del peso del déficit gubernamental sobre el Producto Nacional Neto (PNB), además de la sensibilidad de la demanda de dinero a la tasa de inflación. (Di Tella Bruno y Dornbussh Fischer citando a Canavese, 1992)

Iniciamos así, el 2026, con una inflación en enero de más de 50%, para ubicarse en un aproximado de 32% en febrero y un preocupante, 52% de inflación acumulada para febrero. Ellas explanan el colapso del consumo, las promesas irreales por inaplicables de un ajuste salarial, cuando en Venezuela los salarios son ridículamente bajos, imposibles de indexar al valor de la canasta básica de subsistencia. Los interinos, quienes nos gobiernan, solo están preocupados por sus intereses de preservación. Total, en economía lo han hecho mal desde 1998, es una política de Estado, pues a mayor miseria, mayor dominación y daño antropológico. Esa es la narrativa que pretenden argumentar quienes de manera atolondrada intentan borrar culpas y responsabilidades.

Economista y profesor de planta y escalafón de la Universidad de Carabobo, en la Escuela de Economía. Jefe del Departamento de Teoría Económica. Profesor de Filosofía en el Seminario Mayor San Pablo Apóstol. Maturín, estado Monagas. X: @carlosnnaezr – Instagram: @nanezc

 

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