A movilización de calle en la mañana y caceralozo en la noche, convoca el conjunto de las federaciones gremiales que agrupan al grueso de los docentes no alineados (ni alienados) con un patrono esquivo a considerar la tragedia laboral que tenemos. Junto a partidos democráticos, ONG´s defensoras de los derechos humanos, y organizaciones unitarias que como la Unidad Democrática del Sector Educativo (UDSE) y Movimientos como el Simón Rodríguez, que nunca han desmayado en su lucha por mejor calidad de vida del trabajo en educación y la mejora permanente de su formación académica. Otro tanto está ocurriendo con los gremios universitarios que nunca han dejado atrás su compromiso con los sectores que dignamente representan, aun en los tiempos más difíciles que los que estamos viviendo hoy, aun en momentos en los cuales era moda académica despreciar la lucha por incrementos salariales al trabajo universitario. Tampoco puede dejar de reconocerse el esfuerzo de las instituciones universitaria que asumen dignamente su condición de autonomía constitucionalmente sancionada. Las universidades autónomas siempre han sido y lo seguirán siendo escena generosa para la protesta social y fuente de solidaria sensatez democrática para sus manifestaciones más insignes.
Es probablemente cierto que lo que estamos viendo es el país caminando hacia adelante. Después de tanto tiempo con rumbo perdido. Aunque sea también cierto que ese movimiento del país hacia adelante no es como lo soñábamos, pues depende del accionar de fuerzas externas y una hegemonía política entreguista. Pero que está resultando la mejor posibilidad para traer al mundo de los hechos la transición que todos soñamos y la pedagogía decente que conviene a todos.
El hecho es que la venganza es un plato que se sirve frio, cuestión que parece no entender quienes hoy disfrutan de una popularidad avasallante, pero lucen cegados por un revanchismo procaz que puede llevarlos lejos del protagonismo en la reversión del colapso generalizado de país. Y lo que es más grave y amenazador para el éxito de una transición razonable, la tendencia a buscarse enemigos entre los amigos. Razón por la cual nuestra oposición hoy indiscutiblemente mayoritaria en proporciones desconocidas desde 1999, no puede desmerecer otras solidaridades que han estado ahí pese a no ser tan estridentes y a veces han sido difíciles de digerir, pero que han sido sumamente efectivas para establecer diálogos necesarios y liberar políticos. Esa oposición debería evitar ponerse a matar o morir al lado de los partidos hoy dominantes en la pendular controversia por el poder de países importantes de Europa y Norteamérica. Nuestro liderazgo actual debería ser refractario aunque pierda encanto entre los extremismos de ocasión, evitando participar en la lapidación de expresidentes como Obama, Biden o el mismo Rodríguez Zapatero. Además esa toma furibunda de partido en la lucha por el poder en España o USA, está muy lejos de las sanas relaciones internacionales con factores que siempre han comprendido mejor y han sido hasta benevolentes con la inmensa diáspora venezolana que hace vida en esos dos países. Considérese que las hegemonías en el mundo multipolar, pendulan sin considerar mucho la izquierda o la derecha.
Revista N° 1. 060 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

