La arquitecta Sonia Cedrés de Bello, profesora e investigadora en planificación, diseño y habitabilidad de instalaciones de salud, subrayó que la actualización de la infraestructura sanitaria en Venezuela debe partir de evaluaciones funcionales, estructurales y de equipamiento.
Durante una entrevista en el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias, señaló que los hospitales figuran entre las construcciones que más evolucionan debido a la incorporación constante de nuevos servicios y tecnologías.
Asimismo, explicó que en los últimos años se consolidó la tendencia de hospitales con capacidades cercanas a las 200 camas, en contraste con los grandes complejos del pasado.
Humanización de los espacios hospitalarios
La especialista señaló que, en el ámbito internacional, se está apostando por la humanización de los espacios hospitalarios, a fin de contar con ambientes más acogedores y enfocados en el bienestar físico, emocional y social de los pacientes, sus familiares y el personal de salud.
Este concepto incluye maximizar la luz natural, emplear colores suaves, mejorar la privacidad, reducir el ruido, incluir mobiliario ergonómico, así como habilitar salas de espera amigables y áreas de descanso que disminuyan la ansiedad.
Si una persona está en un ambiente que no es agradable, tardará más en recuperarse, señaló, al destacar que un entorno agradable no solo permite una recuperación más rápida, sino que también favorece la comunicación empática entre médicos y pacientes.
Recordó que el contacto con la naturaleza a través de la vegetación, jardines internos y vistas al exterior resulta sanadora.
Ampliaciones mal planificadas
Sin embargo, Cedrés de Bello advirtió que muchos hospitales del país —originalmente concebidos con patios y espacios abiertos adaptados al trópico— han perdido esa cualidad debido a las ampliaciones que se han tenido que hacer en áreas libres.
Las ampliaciones se han realizado en espacios abiertos, a los que se les ha incorporado aire acondicionado y, en muchos casos, esto ha desvirtuado la calidad inicial de los diseños, apuntó.
Al mismo tiempo, alertó sobre la práctica de ubicar nuevos servicios en espacios no aptos, motivada únicamente por la disponibilidad física.
Cuando se necesita un espacio nuevo, muchas veces lo colocan donde no debería estar, dijo.
En esta sentido, consideró que las soluciones de infraestructura sanitaria deben orientarse a integrar adecuadamente las áreas añadidas, crear nuevas alas que permitan aislamientos seguros y garantizar edificaciones seguras ante eventuales catástrofes naturales.
Los hospitales deben planificarse para crecer y adaptarse
Como parte de los criterios de planificación, la académica insistió en la necesidad de seleccionar terrenos amplios al proyectar hospitales, de modo que puedan crecer con el tiempo.
Agregó que la flexibilidad en el diseño es fundamental para adaptar los espacios a futuras demandas tecnológicas y asistenciales. Detalló que en otros países suelen destinar el edificio más antiguo a consultas externas y hospitalización, mientras que las áreas de mayor complejidad tecnológica las desarrollan en nuevas estructuras.
La experta diferenció entre la capacidad arquitectónica de un hospital, determinada por su diseño original, y la capacidad funcional, que depende de presupuesto y disponibilidad de personal. Según explicó, en Venezuela esta última disminuyó con el paso de los años, lo que impacta la prestación de servicios.
Por otro lado, Cedrés de Bello anunció que el próximo miércoles 25 se celebrará la conferencia Hospitales del siglo XX en Venezuela, junto con la Academia de Historia, en la que abordará la evolución de los diseños, las tecnologías empleadas y la construcción de hospitales en el país.
María Iriarte – Radio Fe y Alegría

