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Los choferes de autobuses en Tucupita no quieren montar a los estudiantes

 

Desde las 6:30 a. m., jóvenes liceístas de comunidades como Agua Negra, San Salvador y Janokosebe, al sur de Tucupita, inician su travesía diaria para llegar a sus clases en el liceo Carapal de Guara. Sin embargo, debido a las fallas en el transporte, la mayoría termina ingresando al aula después de las 8 de la mañana.

Estudiantes estarían llegando tarde al liceo de Carapal porque los buses no paran.

En los puntos de espera, grupos de adolescentes uniformados observan cómo las unidades pasan de largo. Vienen llenos. A veces pasan dos o tres y ninguno se detiene, nos toca esperar más de una hora, relató una de las estudiantes afectadas.

Yanitza Gascón, habitante de San Salvador y madre de dos adolescentes, expresó su preocupación por la situación del transporte.

Mis hijos salen con más de una hora de anticipación y, aun así, llegan tarde porque los buses pasan repletos, dijo Gáscón.

Ante esta problemática, Gascón sugirió que las autoridades habiliten un transporte exclusivo escolar que garantice el traslado puntual de los alumnos, tanto al ingreso como a la salida de la institución.

Aunque el personal docente suele mostrar comprensión ante la situación, el retraso constante está mermando el rendimiento académico. Los estudiantes pierden explicaciones clave y evaluaciones cortas, acumulando retardos que complican su historial y obligan a los representantes a constantes justificaciones.

Tane Tanae