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Ezequiel Querales Viloria: ¿Aldea global, o país disfuncional?

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Pienso, luego existo. Memorable expresión de René Descartes, para establecer el pensamiento como la única prueba indudable de la existencia humana. (…).

Asombrosamente, la frase se ha convertido en  una suerte de consoladora lección existencial para todos los venezolanos, que buscamos de algún modo, darle sentido, a lo que sucede en el país.

Son tantos y continuos los acontecimientos que se suceden, a cada momento, en esta Tierra de Gracia, que no terminamos en rebobinar y aclarar las secuencias de lo sucedido previamente, cuando nos vemos sumergidos y aún más confundidos, por otros hechos, mucho más “peliagudos” y relevantes.

Un presuroso, silencioso  y a veces enriquecido ejercicio de imaginación, nos ha llevado a pensar en un Marshall McLuhan  y su “Aldea Global”, de la década de los 60 del siglo pasado, con sus naturales, siempre latentes, y sorprendentes, elucubraciones.

Hemos imaginado, como los extraordinarios aportes de insignes matemáticos como Allan Turing y un Vom Neuman, padres de la computación y pioneros de la Inteligencia Artificial (AI), lograron convertir al mundo  en una gran “Familia Global”, al alcance de todos. Interactuando en tiempo real, al mismísimo instante.

Con la mesa servida por la más avanzada tecnología del mundo, y una Venezuela que ahora luce rezagada ante tanto fulgor, hemos podido apreciar, “las tormentas que hundieron a un pujante país”. Ver, “los inmundos lodos, que trajeron estos barros”.

Sin querer queriendo, hemos configurado un sombrío panorma de Venezuela, de los últimos tiempos, pero ahora repartido en cuatro planos y momentos diferentes, muy emparentados, los unos de los otros.

En un primer plano,  surge inmenso a la expectante memoria, el “presidente galáctico”. Para los suyos, “el comandante eterno”. Amante de la gloria y las charreteras de oro. Ególatra enardecido, hábil comunicador y furibundo encantador de multitudes.

Impactó a Venezuela y al mundo, con su letanía de promesas, repartos a manos llenas, y ser poseedor de los records más insólitos. Como el presidente con más horas de vuelos sobre un avión, y hablando ante un micrófono. La bonanza petrolera lo catapultó a los primeros lugares del despilfarro y la corrupción.

Luego el país exhibió otro mandatario igualmente inepto, tal vez, más camorrero, revanchista y gozón. Envilecido por el poder, los relojes caros y las cuentas en Suiza. A sus crueles actos de lesa humanidad  y persecuciones, se debe en gran parte, la inmensa diáspora y “dolor de venezolanos” por todo el mundo.

Pero su desfachatez al frente del poder, sus burlas ante la sociedad civil y el descarado robo electoral del 28 J-2024, los constantes ataques a EE.UU, apuraron su salida del poder, con la más espectacular operación militar del siglo, para una captura y pulcra extracción.

Tras el sacudón del 3 de Enero 2026,  Venezuela, experimenta una dualidad de gobierno, ejercida por una presidenta transitoria, en Caracas, pero tutelada para todos los efectos financieros y políticos, por Donald Trump, desde la misma Casa Blanca.

Definitivamente, la fatalidad del Socialismo del Siglo XXI y las nuevas tecnologías, nos ha convertido, de un lado, en la Gran Aldea Global, que ideara Marshall McLuhan,  y del otro, en un país de turno, para el “ensayo y error”, de la tirante geopolítica universal.

¿Estamos ante una Gran Aldea de migrantes dispersos por el mundo, lejos de la existencia lúcida. O en un país disfuncional?

ezzevil34@gmail.com

 

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