Ni la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, ni la Contraloría General de la República, ni la Fiscalía, se han ocupado de atender las denuncias sobre la corrupción en Venezuela, la cual es la mayor del mundo, afirma Rubén Morales.
Rubén Morales: La impunidad ha impedido que se castigue en Venezuela la mayor corrupción del mundo.
Nosotros, dice a El Impulso, a través del Frente Anticorrupción, que me honro en presidir, hemos venido fijando posición al respecto. Porque es bien conocido que una inmensa parte de los miles de millones de dólares obtenidos como producto de la renta petrolera, sobre todo en el boom del 2.000 al 2.008, y de los recursos obtenidos por concepto de diversas obligaciones impositivas, las cifras registradas por Transparencia Venezuela y las investigaciones hechas por organismos internacionales, especialmente de los Estados Unidos, indican que la corrupción que ha habido en nuestro país es el mayor saqueo del planeta.
Pero, las informaciones que pueden ser comprobadas no sólo provienen de organismos que se encargan del asunto, sino de los propios funcionarios del más alto nivel que ha tenido la administración pública, en particular Jorge Giordani, quien estuvo catorce años como ministro de Planificación y Finanzas en el gobierno de Hugo Chávez y Nicolás Maduro; y Héctor Navarro, quien fue cinco veces ministro de Chávez en diferentes áreas, conocedores por tanto del manejo de los dineros públicos en la llamada “revolución bolivariana.”
Ante la propia Asamblea Nacional, refiere Morales, Giordani al sacar a la luz pública el caso de los dólares preferenciales a principios de 2013, denunció en forma tajante que se habían perdido o robado 25 mil millones de dólares a través de la Comisión Nacional de Administración de Divisas (Cadivi) ; pero, Héctor Navarro causó asombro al afirmar que desde 2003 al 2014 hubo un “saqueo” de 300.000 millones de dólares por una red de funcionarios y particulares.
Luego se tuvo conocimiento de que del Fondo Conjunto Chino-venezolano creado en 2008 y cuyos recursos eran administrados por el Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) se perdieron 84 mil millones de dólares en proyectos de obras que quedaron inconclusas o no se realizaron. Y en 2018, la Fiscalía General señaló al entonces denominado “zar del petróleo” Rafael Ramírez de haberse apropiado de 11 mil millones de dólares.
Imaginen las cifras antes mencionadas en comparación con el presupuesto nacional de Venezuela de este año 2026, cuyo monto es de aproximadamente 19 mil 948 millones de dólares. La cifra de Giordani es mucho mayor, pues, es de 25 mil millones. La del Fondo chino venezolano es más de cuatro veces y la que dio Navarro, de 300 mil millones, sería como multiplicarlo por quince veces. Indudablemente, es el mayor saqueo del mundo a un país.
Lo lamentable de todo lo que ha ocurrido es que en Venezuela no ha habido función contralora, no obstante tener competencia en la materia, como lo asienta la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a la Asamblea Nacional y, naturalmente, la Contraloría General, cuyos titulares se hicieron de la vista gorda; y la Fiscalía General, que es muy activa en el asunto político, tampoco nada ha hecho.
En este sentido, señala Morales, conviene recordar que si en Venezuela no se ataca la corrupción, es distinto en otras partes y voy a citar un caso del cual se ocupó el Departamento de Justicia de los Estados Unido:, en 2018, hizo devolver a Alejandro Andrade, ex tesorero nacional designado por Chávez, la cantidad de un mil millones de dólares en bienes, determinó que tenía nueve cuentas en ese país y en Suiza, recibiendo a cambio una condena de 10 años de prisión.
La corrupción en Venezuela ha sido un mal que se ha venido registrando durante mucho tiempo, pero nunca había alcanzado la dimensión de los últimos veintisiete años, a pesar de que quienes alcanzaron el poder, como supuestos revolucionarios, anunciaron hace 34 años. que se habían levantado en armas para acabar con esa práctica que había dañado a la democracia y, por tanto, con esa promesa se ganaron la simpatía electoral. Sin embargo, se ha producido un enorme e inigualable saqueo, el cual se desató como una tormenta de trágicas consecuencias con el mismo inicio del gobierno de Chávez, ya que de inmediato se puso de manifiesto la falta de honestidad por cuanto quedó en evidencia el cambio de vida de su familia en Barinas, la cual hacía ostentación de riqueza y lo más llamativo era que sus sobrinos se desplazaban en carros de lujo, dejaron sus humildes viviendas para mudarse a mansiones y se mostraban como adinerados de la noche a la mañana.
Pero, si la gente del gobierno y sus familiares mostraban un cambio impresionante en sus vidas a la vista de la población, lo peor es que también se operó una forma distinta de actuación de la oposición en aquel momento porque complacientemente decidió cohabitar con el chavismo y fue consecuente con Chávez, siendo el mejor ejemplo de lo que estoy diciendo un abogado, perteneciente a Acción Democrática, quien había conseguido por su condición de parlamentario violentar la ley de contrataciones por medio de licitaciones pública.
El mencionado dirigente político tuvo enfrentamientos con el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez porque Miguelito Rodríguez, el ministro más cercano del presidente de la República, no le permitió el privilegio de obtener para sus allegados contratos de obras públicas, tal como lo había logrado con Jaime Lusinchi.
Conviene resaltar que cuando el ministro Rodríguez concurrió a la Comisión de Finanzas del Congreso Nacional a presentar el proyecto de endeudamiento de 800 millones de dólares por parte del Banco Mundial, para mejorar el sistema eléctrico de Venezuela, que incluía adquirir equipos para el Guri y plantas termoeléctricas a ser instaladas en diferentes regiones, se produjo un altercado, pues uno de los diputados estaba de una vez pidiendo contratos para su suegro y el ministro le dijo que el otorgamiento de las obras se haría mediante licitación pública internacional, motivo por el cual el crédito no fue admitido y, desde luego, no se pudo obtener los recursos que ya estaban dispuestos por la mencionada institución.
Los trabajos no se hicieron en ese entonces cuando era posible, ya que como consecuencia de la Guerra del Golfo el precio del petróleo alcanzó los 30 dólares por barril, ni tampoco cuando llegó Rafael Caldera nuevamente al poder porque el precio del crudo osciló entre los 9 y 10 dólares y se presentó la crisis financiera durante la cual Venezuela estuvo a punto de declararse en default. Pero, cuando Chávez asumió la presidencia se encontró con la suerte de que se disparó el precio del petróleo al punto de superar los 100 dólares el barril y él, en lugar de administrar con criterio razonable los ingresos, se propuso expandir su pretendida revolución en el Caribe y otras partes del mundo, malbaratando los recursos que habrían impulsado el desarrollo económico nacional y. por el contrario, ocasionó consecuencias tan graves como expropiar fincas y empresas, precipitando al vacío la producción nacional y acabando prácticamente con el Producto Interno Bruto.
Conviene también señalar que el hombre de la chequera petrolera tuvo como su mejor aliado a Luis Miquilena, quien astutamente logró en el Congreso envolver a más de treinta diputados opositores y hacer levantar las dos manos a los 98 representantes del MVR, MAS, PPT y Partido Comunista, de modo pues que se asentó tranquilamente la llamada revolución bolivariana y fueron otorgados beneficios hasta en la Faja del Orinoco. Además, al Tribunal Superior de Justicia fueron llevadas fichas de AD, MAS y Copei, comenzando así a politizarse la justicia.
Al ir Chávez tomando el control de las instituciones, éstas, por supuesto, quedaron en manos de su revolución y la corrupción fue tomando campo para su crecimiento interminable, motivo por el cual los corruptos pudieron hacer lo que querían, manifiesta Morales. Como no funcionaron la Asamblea Nacional, ni la Contraloría, ni la Fiscalía, se impuso la impunidad, como tenía que pasar porque la oposición guardó silencio y todos los dirigentes nada hicieron porque ya cohabitaron con el gobierno que, después de Chávez, pasó a manos a su sucesor, quien desde hace más de un mes está preso en Nueva York.
Durante la gestión de este salió a relucir la figura del empresario colombiano Alex Saab, quien fue presentado a Chávez por la senadora Piedad Córdoba, y luego recibió contratos para la Misión Vivienda y al caer preso en los Estados Unidos, acusado de varios delitos graves mediante los cuales había acumulado una gran fortuna, pero fue defendido por el gobierno venezolano, recibiendo beneficio del presidente Joe Biden y a su regreso a Caracas, nombrado ministro de Industrias y Producción, del cual fue despedido en enero por la encargada de la presidencia Delcy Rodríguez.
Aunque Morales confiesa no cansarse de denunciar una gran cantidad de casos de corrupción, entre los cuales está el proyecto hidrológico y de riego Yacambú-Quíbor, dice que continuará su lucha porque este es un deber de los ciudadanos.
Mis denuncias, acota, han sido bien sustentadas, las he presentado a los organismos correspondientes; pero, insistiré hasta que se hagan las investigaciones pertinentes porque estoy convencido de que cuando sea apresado el primero de los corruptos, continuarán cayendo los demás y sentará un precedente..
La impunidad, finaliza Morales, ha cubierto todos los casos de corrupción, los responsables se sienten protegidos porque quienes debieran asumir sus obligaciones de investigar, constatar los hechos y formular las denuncias a los tribunales, nada les importa; pero, incansablemente seguiré insistiendo, porque los daños ocasionados al país tienen que ser pagados de acuerdo a la ley y ésta no fue establecida para ser letra muerta, sino para cumplirse estrictamente.
Pacífico Sánchez – El Impulso

