La mejor manera de construir el futuro es crearlo, expresado por Peter Druker, filósofo del impacto de la tecnología comunicacional, a quien se le atribuye la noción de Sociedad del conocimiento.
Encabeza nuestro texto para significar con ello, que debemos estar claros en el tipo de sociedad democrática que vamos a crear. No será sobre un tablero virginal, sino cundido de dificultades no solo económicas, sino de carácter político, cultural, moral y social. La eyección de Maduro, modo inédito, sorpresivo, de fin del Madurato, introduce un elemento que no es de solución definitiva, de corte radical, sino con un trecho con el cual lidiar para hacer construir la democracia que deseamos, mientras las últimas cabezas de la hidra chavo-madurista, sobreviven. El encargo de gobierno de transición, asignado por EEUU, abre un espacio que requiere claridad, determinación, valentía, para abrir definitivamente las puertas luminosas de la Democracia y la libertad.
Es necesario comprender que el espacio abierto es ambivalente. Para los sectores democráticos, encabezados por MCM, es una magnífica oportunidad para cohesionar la fuerza, ajustar la política y redefinir la agenda nacional. Los supervivientes del Destructivismo del SigloXXI, reagrupados en el “gobierno por encargo” de EEUU, avesos en la maniobra aprovechan su última oportunidad, quizás, para preservar intereses, redefinir su futuro.
La liberación de los presos políticos es una demostración de lo señalado. Ellos ganan tiempo, crean escenarios que lo justifique. Debatir una ley de amnistía, determinar el ritmo apoderarse exclusivamente de su contenido y propósito, excluir del debate a las víctimas, familiares, al país, calcular el menor costo político y el mayor provecho para sus intereses.
La sociedad venezolana debe poner en tensión todas sus fuerzas y recursos libertarios. Aumentar la presión nacional e internacional, hacerse parte activa del proceso jurídico, más allá de la Asamblea Nacional de poco fiar, precisamente por haber creado los instrumentos que condujeron a miles de venezolanos a las mazmorras del régimen, verbigracia la Ley de Instigación al odio. Levantar un proyecto alternativo urgente, justo, y previsivo.
Es cuestión de Justicia y necesidad vital de crear un punto de partida democratizador, sin presos políticos, restauración de la libertad de expresión, de pensar y disentir, sobre nuestro destino como nación.

