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En el centro de Tucupita los alimentos son más baratos que en las bodegas

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En medio de la preocupación por el aumento constante de los precios en las bodegas de los barrios, algunos deltanos han tenido que cambiar sus hábitos de compra para que el dinero alcance. La mayoría depende de lo que les envían familiares desde el exterior, y aun así no les rinde.

La gente prefiere caminar al centro en busca de lo barato antes que pagar lo caro en las bodegas.

María Figuera, vecina del sector Volcán y jubilada del Ministerio de Educación, cuenta que ahora se va cada semana hasta el centro de Tucupita para comprar comida. Uno no puede estar comprando en las bodegas porque se van los reales en dos cositas.

Aunque reconoce que el viaje implica caminar bastante o pagar pasaje, asegura que vale la pena porque allá consigue más productos con el mismo dinero. En el centro rinde un poco más la plata. En la bodega del barrio ya no se puede, todo está carísimo, comenta.

María recuerda que hace unos meses podía abastecerse en su comunidad sin tanto problema. Hoy, en cambio, ve cómo los precios se disparan sin freno. Una teta de café que costaba 180 bolívares ahora está en 300. Así no se puede, lamenta.

Lo que vive ella no es un caso aislado. Cada vez son más los vecinos que se traslada al centro de la localidad buscando lo más barato. Pero esa decisión trae sacrificios: largas caminatas, colas y cargar bolsas pesadas bajo el sol o la lluvia.

A pesar de todo, la gente de Volcán asegura que seguirán haciendo el esfuerzo cada vez que tengan algo de dinero, con la esperanza de estirar cada bolívar y garantizar la comida en sus casas.

Es duro, pero no hay de otra. Hay que rebuscarse para poder comer, dijo María, mientras organiza las compras del día.

Tane Tanae

 

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