Tras 22 días del fulminante bombardeo del 3E y la espectacular captura de Maduro y Cilia, “tsunami” que dejó absorto y boca abierta a todo mundo, los tan esperados cambios para el país, van a paso lento, pero opinión de los expertos, por muy buen camino.
Es oportuno aclarar, que no es al gusto del público, de las delirantes masas, que se dan las transiciones o cambios de un modelo político a otro, en un determinado lugar o país, sino bajo el rigor de las circunstancias que impone la inefable Realpolitik.
Cierto que aún gravita mucho resquemor en el llamado sentimiento nacional, porque aún el bravo pueblo, no ha podido celebrar, al menos, desahogar su reprimida alegría, como hubiera querido hacerlo, con los cambios que se asoman en el horizonte de la patria, a raíz de la inédita hazaña del 3 de enero 2026, que abrió las puertas a un futuro nacional.
También es cierto, que el rancio chavismo, aprovecha al máximo, el “poder de fuego” que aún conserva, para buscar revertir el ataque y captura de Maduro, hacia un sentimiento anti norteamericano a su favor. Algo que afortunadamente, no han podido lograr, porque el rechazo del pueblo a su agobiante modelo comunista, sigue siendo muy contundente.
Para el rancio chavismo descolocado, que asumió las riendas de un híbrido gobierno, pero bajo la estricta tutela de Estados Unidos, nada ha cambiado, de que no ha pasado nada, que todo sigue como está, que la camarada Delcy Rodríguez, quedó al frente del poder para continuar la obra de Chávez y Maduro.
A nadie sorprende, que sigan haciendo lo que mejor sabe hacer, mentir, sembrar miedo, terror y confusión, para posesionarse e imponer su dominio.
Incluso, hay muchos análisis circulando que dan por sentado, que la presidente interina se saldrá con la suya. No obstante, parecen subestimar la profunda voluntad de cambio de los venezolanos y del país. Sentimiento que lejos de desvanecerse se mantiene palpable, con el vigoroso impulso que le dio María Corina Manchado, como la líder indiscutible de la oposición venezolana, y el Premio Noble de la Paz.
Todos en el chavismo, se hacen los locos que la presidente sustituta, suscribió un acuerdo, leonino e irreversible, de transición, con EE.UU, en condiciones muy desventajosas, que los obliga a facilitar el retorno de la democracia y libertad a Venezuela.
Resulta vergonzoso, la rápida y entreguista reforma que la Asamblea Nacional, que dirige Jorge Rodríguez, hace sin mucho preámbulo, a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, lo que prácticamente, “sirve en bandeja de plata”, el negocio de crudos venezolanos, a los grandes consorcios petroleros de EE.UU y del mundo.
Y a juzgar por las declaraciones, de Donald Trump, de estar a gusto con lo hecho hasta ahora por Delcy Rodríguez, en relación al trato suscrito, la transición marcha en buenos términos para ambas partes.
Tampoco se quiere hacer mención de la llegada al país, esta semana, de Laura F Dogu, jefa de la misión diplomática de Estado Unidos para Venezuela. Una aquilatada funcionaria de mucho vuelo, que viene a supervisar de cerca la marcha y cumplimiento del mencionado acuerdo para la transición.
Dogu ha sido embajadora en Honduras y Nicaragua, Y se hecho diestra, en bregar contra el autoritarismo, el crimen organizado, la represión, y poner en su sitio, a los gobiernos que gustan hacerse las víctimas.
Actualmente dirige el Expediente Venezuela. (Venezuela Affair Junit), la línea de Washington, la coordinación con aliados y las palancas que si pesan.
Entre los tantos aspectos positivos que ha traído consigo la ´”titánica operación” del 3 de enero 2026, aparte de descolocar al chavismo, es que definitivamente, Venezuela no será otra Cuba, como aspiraba el castro comunismo.
Y la transición, conducida por Donald Trum, empieza a pintar muy buena imagen.
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