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Juan Fernández: Venezuela un nuevo ciclo petrolero

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Este 1 de enero de 2026 se cumplió el 50 aniversario de la nacionalización de la industria petrolera. A tal efecto, describimos en cinco ciclos el desarrollo del negocio petrolero, encontrándonos ahora, por decisión del voto popular, al borde de un profundo cambio que representará un nuevo ciclo político, económico y social.

El sector petrolero también se mueve hacia un nuevo y apasionante proceso en los próximos años, que formarán parte de la de historia del petróleo venezolano, que cuenta ya con 149 años de existencia.

De la chispa Inicial a la explosión global (1920-1943)

Los registros reflejan cómo, antes del descubrimiento de América, tribus de indígenas de Venezuela utilizaban la palabra “mene” para describir al petróleo, el cual utilizaban para fines medicinales, calafetear canoas y obtener iluminación. Sin embargo, fue con la fundación de la Petrolia del Táchira, en 1878, la primera compañía petrolera venezolana, que se inicia la industria petrolera, produciendo apenas 20 barriles diarios para iluminar calles. Luego, en 1914, se inician actividades exploratorias en Mene Grande con la presencia de empresas petroleras internacionales. Era una Venezuela rural, pero el petróleo estaba a punto de cambiarlo todo.

Dos hitos claves impactarían la vida del país:

En 1914, el Pozo Zumaque I, de una profundidad de 135 metros, en Mene Grande, fue completado con una producción de 264 barriles diarios, siendo el primer gran hallazgo que puso a Venezuela en el mapa mundial del petróleo.

Esto se completa en 1922 con el reventón del Pozo Barroso II, en el municipio Cabimas del estado Zulia. Fue un espectáculo. Expulsó 100.000 barriles diarios durante nueve días y con este acontecimiento se daba inicio a una Venezuela que sería clave en el suministro del petróleo.

Las concesiones petroleras (1943-1958)

Tomó dos décadas más para estabilizar el marco legal y fue en 1943, con la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que se regularon las concesiones a empresas extranjeras y se estableció el famoso 50/50 para compartir los beneficios del petróleo entre el gobierno y las concesionarias petroleras, estableciéndose también el esquema de pago del 16 2/3 de la regalía petrolera. Venezuela, con ventajas como bajos costos de producción y proximidad al mercado estadounidense (Costa del Golfo), se convierte en un proveedor seguro y confiable. Durante esta etapa, Venezuela llegó a ser el primer exportador de petróleo del mundo.

Democracia y reformas al sector petrolero (1958-1975)

Con la caída de la dictadura en 1958 y el retorno de la democracia, la política petrolera se definió bajo el lema de “¡no más concesiones!”. En este período, mucho del foco de la política petrolera fue preparar el terreno para que el Estado tomase el control total del sector, con seguridad jurídica y reconocimiento a las concesionarias de sus activos en el país. Cabe destacar que en 1970 se alcanzó una producción de 3.750.000 barriles por día. A partir de ese año se inician cambios legales y otras reformas. Conociendo las concesionarias que el proceso nacionalizador estaba en puertas, la producción comenzó a declinar. Hay otros aspectos que destacar, como la creación de la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP), en 1960, y la fundación de la OPEP ese mismo año. La aprobación de la ley que reservó al Estado el mercado interno de los hidrocarburos, así como reformas fiscales, creando el concepto del Valor Fiscal de Exportación.

En cuanto al proceso de nacionalización, dos leyes esenciales fueron aprobadas: la Ley de Reversión (1971) y la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos (Loreich, 1975), que dio vida a Pdvsa como holding estatal del sector petrolero.

Esta fase fue estratégica, reconociendo las implicaciones económicas y geopolíticas. Venezuela dio un ejemplo de política hacia el petróleo, armando una estructura legal y operativa para una transición al nuevo modelo, sin mayores traumas.

Nacionalización (1976-1999)

¡El gran momento! fue el 1 de enero de 1976, bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez, cuando se nacionalizó la industria petrolera con un acto simbólico en el Pozo Zumaque 1. Las concesionarias extranjeras pasaron al control estatal de manera ejemplar, sin conflictos mayores.

Un repaso rápido de los hitos alcanzados:

*Primeros pasos de Pdvsa: se garantizaron las operaciones ininterrumpidas y se racionalizaron las empresas exconcesionarias para una mayor eficiencia y reducción de costos. Asimismo, se integraron funciones como comercio, finanzas y recursos humanos, lográndose una cadena de valor en la integración vertical con tres filiales operadoras.

*Internacionalización: se adquirieron refinerías en el exterior para asegurar mercados y colocar el crudo venezolano.

*Apertura Petrolera (años 90): esta se llevó a cabo de forma progresiva, con rondas de convenios operativos y asociaciones estratégicas, para explotar el crudo extrapesado de la Faja del Orinoco. Atrajo inversiones masivas, tecnologías avanzadas y competencia que impulsó la eficiencia. El proceso se apoyó en el artículo 5 de la Loreich. Pdvsa entendió que los monopolios estatales limitan el crecimiento, así que fomentó la apertura de puertas a empresas privadas nacionales e internacionales, con estructuras de negocio, para estimular la competencia y la eficiencia en el sector.

*La generación de relevo: un aspecto fundamental durante estos años fue asegurar una generación de relevo y de esta manera tener un capital humano que asimilase conocimientos, no solo técnicos del negocio petrolero, sino también principios y valores profesionales esenciales para la gestión comercial de la empresa. Sin duda, uno de los grandes resultados de esta etapa fue la formación del capital humano.

Pdvsa se convirtió en la segunda petrolera mundial, con una cultura única de principios y valores, basada en el mérito y fue un ejemplo a seguir por los competidores.

Declive: politización y crisis (1999-2025)

En 1999, la Revolución Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI transformaron a Pdvsa en un instrumento político del gobierno presidido por Hugo Chávez. Es decir, la estructura comercial y de negocio de Pdvsa, así como la política de desarrollo para el personal petrolero, pasaron a segundo plano. La imposición fue petróleo para la política y, obviamente, la estructura de Pdvsa no se alineaba con ese objetivo. Por tanto, el plan se inició con los cambios constantes en la directiva y la erosión de valores como la meritocracia.

*Conflicto clave (2002-2003): se produjeron protestas masivas de trabajadores defendiendo a Pdvsa en cuanto a principios y valores. El gobierno las reprimió, despidiendo a más de 20000 personas capacitadas por el negocio petróleo. Fueron echadas a la calle, causando un daño al patrimonio del país. A este hecho inédito, se suman las acciones, todas negativas, que sufre el país por el “exprópiese”. Se implementa y desarrolla un marco legal ideologizado del modelo de la supuesta revolución, opuesto al desarrollo comercial del negocio, ejecutando acciones como la eliminación de la capacidad de 1.2 millones de barriles de refinación en el exterior, así como el deterioro del sistema nacional de 1.2 millones de barriles diarios. La situación al día de hoy es que ni siquiera hay disponibilidad para garantizar suministro al mercado interno. Lo más notorio es la caída de la producción de 3.2 millones de barriles por día, en 2002, a menos de 1 millón al cierre de 2025.

*Contraste brutal: los primeros 25 años construyeron un modelo competitivo con privados; los últimos 25, un monopolio opaco y politizado, ineficiente, altamente endeudado, caracterizado por la corrupción, con un marco de leyes dudosas y una fiscalidad voraz que ahuyenta inversiones.

Hoy Pdvsa es una sombra con una producción colapsada, corrupción rampante y con un marco legal a no invertir.

Los próximos 50 años: un nuevo ciclo de oportunidades

Venezuela reclama un ciclo fresco, nuevo en todos los sectores de la vida nacional. El modelo del fracaso actual tiene que ser reemplazado de manera urgente, para poder brindar soluciones efectivas a la crisis que hoy sufre nuestro país. El petróleo y el gas son palancas fundamentales para establecer ese nuevo ciclo que inserte a Venezuela en el siglo XXI, como un ejemplo a seguir en el sector energético, volviendo a ser considerada como proveedora segura, confiable.

Este nuevo ciclo significará un cambio estructural en la gobernabilidad del sector económico en general y de los hidrocarburos en particular, restableciendo una política para el petróleo.

Por ello, en primer lugar, el cambio político en el país es definitivamente esencial e inevitable. El régimen actual tendrá que salir del poder. El nuevo rol de los entes de gobierno será ser promotores y reguladores del sector de los hidrocarburos y no empresarios o socios, restringiendo las operaciones productivas del negocio. La gobernabilidad tendrá una estructura transparente para incentivar la máxima participación privada en toda la cadena de valor del sector.

El cambio político traerá otro elemento fundamental para reactivar la economía y rehabilitar a la industria. Este será la seguridad jurídica y nuevos modelos de contratos, a través de la protección de las inversiones y de los acuerdos internacionales con gobiernos y el respaldo de organismos multilaterales, que a su vez facilitarán el crédito y disminuirán el conocido concepto de riesgo país. Con un régimen fiscal moderno, flexible y competitivo, que incentive la rápida expansión de la producción de petróleo y gas, que asegure la rehabilitación de la infraestructura, de soporte de la actividad y, en especial, facilite la producción de combustibles líquidos y de gas para abastecer las necesidades del mercado interno.

Este nuevo ciclo de crecimiento, obviamente, atraerá las grandes inversiones requeridas de capital, así como los mercados y las tecnologías de las grandes empresas petroleras internacionales, con amplia capacidad financiera al respecto. Desde luego, también habrá oportunidades en el portafolio para medianos y pequeños inversionistas, los cuales contribuirán con su esfuerzo a incrementar y facilitar las operaciones. Veremos cómo se desarrollarán consorcios mixtos que aprovecharán nuestro capital humano y el aporte financiero de capitales. Destacado espacio ocupará el proyecto de gasificación nacional, generador de emprendimiento, empleo y desarrollo económico, por las ventajas competitivas en el costo de la energía que tenemos. Se podrán desarrollar parques industriales y también al sector petroquímico.

Este nuevo ciclo en nuestra Venezuela Tierra de Gracia nos permite imaginar cómo los venezolanos podemos convertir nuestra mayor riqueza —el petróleo y el gas— en una oportunidad real para todos, a través de la participación privada, donde desde los ciudadanos comunes seamos inversionistas y accionistas con acceso a esas oportunidades. Podemos acudir a múltiples mecanismos accesibles dentro del mercado de valores, estableciendo fondos de inversión, cotizando en la bolsa, fondos de pensiones privados, así como la inversión pública de recursos para garantizar pensiones. En fin, este cambio permitirá que los ciudadanos realmente ejerzamos el derecho a la propiedad de esa riqueza, con un ejemplar acceso al negocio de los hidrocarburos.

Sin duda, el nuevo ciclo permitirá una relación distinta del petróleo con el país y su gente, pasaremos a ser nuevamente referencia en el sector de los hidrocarburos y ejemplo de desarrollo económico, cumpliendo el objetivo de ser el hub energético y tecnológico de las Américas.

 

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