Temple y diligencia oportuna para interpretar y administrar el desenlace de un proyecto político destructor de la institucionalidad de estado. Que corrompe las bases mismas de la economía social de ingreso fiscal-petrolero, que tanto costó construir por vías estrictamente democráticas. En tanto que asistimos al corolario de una ecuación de poder autoritario, apenas eficiente para gobernar destructivamente contra todo lo que actúa en contrario a sus pretensiones de eternidad. Un proyecto político de raíz militar, que rompió la mayoría de las reglas de convivencia democrática y avance progresista del país. Reafirmándose en el poder absoluto contra todo pronóstico y decoro democrático y social, con la descomunal traición a la voluntad del elector del 28-j-2025.
Pese a la dureza de la introducción, quisiéramos contribuir con este texto a que la transición reconocida por las mayorías como una fórmula necesaria para la reconstrucción de país por vías democráticas, efectivamente esté precedida, a manera de transición a la transición, por el acuerdo de poderes espoleado por la intervención norteamericana. Apostamos por la estabilización anti-caos y la recuperación de la industria petrolera al ritmo de la economía Chevron (Repsol, ENI etc.) Que por cierto lleva ya tres años cuando menos, pese a los arrebatos antiimperialistas del régimen que parece estar feneciendo. Intervención externa que es para los sectores democráticos como tragarse una rueda de camión, pero que es parte de las realidades que está impulsando la realidad real que rodea los cambios que tenemos que hacer los venezolanos para impulsar la recuperación del país, sobre todo: de la calidad de vida del factor trabajo, sin lo cual el anhelado desarrollo sostenido y sustentable resulta una quimera. Y por supuesto el impostergable cuantitativo y cualitativo avance de la educación, eso sí: recuperada institucionalmente, según las más elementales convenciones de la institucionalización e internacionalización que imponen los tiempos pedagógicos de hoy, en términos técnico-pedagógicos y de gestión y política pública progresista.
Hay luz en el túnel para la recuperación institucional de la educación nacional, mediante el diálogo constructivo entre contrarios, que ayude a instalar al país favorablemente en el siglo XXI. Es lo que alienta una evaluación del comportamiento de la alta burocracia que lleva la educación en este país, en el tiempo que media entre el robo electoral ocurrido el 28-J-2025 y la humillante extracción de la pareja presidencial el 03-01-2026, Comportamiento que nos obliga a afirmar (sin ánimo de denuncia) que esas autoridades tenían alguna idea de que su tiempo histórico había terminado. No daba para más el ruinoso proyecto desarrollado a imagen y semejanza de los intereses privados del militarismo criollo, encarnado en el chavismo-chavista y la PDVSA roja, rojita. De ese modo se explica lo que veníamos relatando acerca de incomprensible y ruidoso silencio, solo con pálidos estertores de dignidad elemental, del ministro de educación y poderoso vicepresidente de asuntos sociales respecto a las amenazas del “imperio” al proyecto bolivariano. En las fuentes que utilizamos para generar el seguimiento de la gestión y política pública de la educación aparecían extemporáneas menciones de antiguos problemas pedagógicos, la mayoría de ellos no tendidos desde 1999. Del Ministerio de educación universitaria se podría decir lo mismo, pese a su reconocida liviandad en el concierto político y pedagógico de la nación.
Todo lo cual anima a pensar que es posible llegar a un dialogo constructivo entre venezolanos interesados en el progreso de la educación, según la dirección y voluntad férrea, de contribuir a: 1-Acelerar y concretar la transición. 2-Recuperar el sistema de remuneración y progreso para los factores que intervienen en la creación de riqueza. 3-activar la reinstitucionalización del país y la legitimación política de poderes. 4-Concretar una amnistía general de presos políticos, y avanzar en la reinserción nacional de la diáspora. Cuestiones que muy bien pueden ser animadas por una acción pedagógica estatal deslastrada de la sobre intervención, inserta en las improntas del desarrollo sustentable y sostenido del país. Por esa razón se trata ahora de visualizar el potencial de los cambios que están ocurriendo, no de hundirnos en el abismo de la venganza y el diagnóstico escatológico.
Revista N° 1.056 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

