Para mover la aguja de los precios internacionales, Venezuela necesitaría triplicar su producción, un objetivo lejano en el tiempo.
Expectativas vs. Realidad: El mito de la gasolina barata tras la apertura venezolana
El optimismo sobre una caída inminente en los precios de la gasolina en Estados Unidos, derivado de los recientes anuncios de la Casa Blanca sobre el control de la industria petrolera venezolana, choca con una realidad técnica insalvable a corto plazo.
Según recoge un análisis reciente de ABC News, el consenso entre los expertos del mercado energético es tajante: la reactivación del flujo petrolero desde el sur no se traducirá en un alivio inmediato para los consumidores en los surtidores, desmontando la idea de una solución rápida a la inflación energética.
La barrera principal no es política, sino física. Analistas como Patrick De Haan, de GasBuddy, y Denton Cinquegrana, del Servicio de Información de Precios del Petróleo (OPIS), advierten que la infraestructura de PDVSA no está simplemente en pausa, sino en un estado de deterioro considerable.
La industria enfrenta lo que los expertos califican como una «tarea titánica», pues no se trata de abrir una válvula diplomática, sino de ejecutar una reconstrucción ingenieril que requerirá inversiones multimillonarias para reparar refinerías y tuberías corroídas.
Este proceso de recuperación de la capacidad operativa tomará años, no semanas, por lo que el mercado no debería esperar una inyección de oferta significativa en el horizonte inmediato.
A esto se suma la magnitud actual del volumen venezolano en la ecuación global. Con una producción que ronda los 900.000 barriles diarios, Venezuela no realiza un aporte clave en un mercado mundial bien abastecido y liderado por una producción estadounidense en niveles récord.
En consecuencia, aunque las refinerías de la Costa del Golfo podrían ver optimizados sus márgenes al recuperar el acceso al crudo pesado venezolano, esto no garantiza un traslado automático de beneficios al precio final del consumidor, proyectándose, en el mejor de los casos futuros, una reducción mínima de apenas unos centavos por galón.
ABC News

