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Isabel Pereira Pizani: Recuerdos de Francia Márquez ¿Anti-Mandela?

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Hoy que nos llega el rumor de la conmoción en Colombia, revivo un recuerdo de Francia Márquez, una mujer que llegó a ser vicepresidenta de ese país. Oír a esta compañera de Gustavo Petro, estremece, se presentó como una visión dormida anti-Mandela. Comenzó por sus palabras, hablaba de todes, nadies. Para ella el pecado de algunas personas era ser liberal. Me hubiese gustado preguntarle qué entendía por ser liberal, según sus palabras debía ser un delincuente político, sin principios éticos, cultor de la muerte y la destrucción.

Sabría acaso Francia Márquez que los 33 países del mundo donde mejor vive la gente son aquellos donde la democracia política, la responsabilidad individual y la libertad económica han sido convertidas en fórmulas de su existencia. Países liberales muy diferentes a aquellos donde ha reinado el igualitarismo a la fuerza, la destrucción de la autonomía del individuo y la guerra sin límites contra el derecho de propiedad, ergo la extinta unión Soviética o la Cuba de hoy.

No le intriga que desde centro y Suramérica miles de personas estén pujando en los umbrales de la frontera de los Estados Unidos, luchando ferozmente por ser admitidos, por entrar y comenzar una nueva vida en ese reino del liberalismo. ¿Cuántos aspiran vivir en Cuba o en Bielorrusia?

Mandela fue un ser humano que creyó en la reconciliación, en el encuentro aun con aquellos que le robaron parte de su vida, su filosofía era el perdón y no la venganza. Podemos imaginar lo que habría ocurrido si Mandela en libertad hubiese comenzado con una filosofía del odio, identitarismo, afán de ajuste de cuentas, de espaldas a cualquier posibilidad de redención.

Curiosa la definición de Francia sobre Chávez “solo un hombre negro” no importa qué hizo en su país, cuál fue su trayectoria como ser humano, solo el azaroso dato de considerarlo un hombre negro. Te pregunto ¿qué tiene que ver ese millón de venezolanos de la diáspora que se encuentran en Colombia con la tarea destructiva que ejecutó ese hombre negro? Podrías preguntarte si ese hombre luchó por la democracia o fundó una autocracia que ha hecho padecer hasta el infinito a tus vecinos.

Cuando te preguntan por Petro, dices que es un hombre que no impone. Desconoce el anuncio de este personaje de crear una Bogotá roja. Una medida que dividirá la ciudad, separará a los ciudadanos, aquellos reconocidos como oposición serán denunciados y sentenciados, conminados a huir de la ciudad que tanto aman, donde nacieron y en cuyas calles crecieron. Y no, no es una visión exagerada lo que estamos tratando de describir, ¿acaso hay alguna experiencia distinta en la historia de la humanidad? Cuando un gobernante realiza un anuncio de este calibre y obtiene trágicamente el respaldo popular, podemos esperar lo peor, la fuerza de las masas enardecidas con el triunfo sobre el territorio, actuaran sin misericordia contra todo aquel que se niegue a rendirse, a cambiar sus ideas. El anuncio de Bogotá roja es   el más grave desafío que han recibido los colombianos, no se trata de crear un ejército guerrillero en la selva que opere con total impunidad, se trata de convertir la cabeza de la república en un territorio de un solo color, un solo pensamiento, donde será un delito creer en algo o alguien distinto al que se aposenta en la casa de Nariño, porque no será una Bogotá roja, la aspiración es mucho más trascendente, una Colombia roja.

La consabida agenda roja que Petro ha querido imponer, como todas las agendas rojas, tendrá como primer objetivo minar el equilibrio de poderes, luego le sucederá la debilitación o aniquilación de las instituciones, los jueces democráticos serán rojos, después, vendrá el golpe maestro: la amenaza de expropiar, aunque siempre lo nieguen, como todos, atacar y presionar a los medios de comunicación que se atrevan a adversarlo. La agenda apocalíptica que siguen una y otra vez los comunistas en el mundo.

Un camino igual al de Cuba, Nicaragua y Venezuela que llevará a la polarización extrema del país, al odio encarnizado, al renacimiento criminal de la famosa lucha de clases.

Primeras víctimas: propietarios de bienes, tierras, empresas comerciales, periódicos, después les seguirán los trabajadores (como karma del cielo) que caerán en una pobreza jamás vivida, los que paradójicamente votaron por el rojo llenos de un fervor religioso. Esperando que no se repita lo que eficientemente hizo Fidel Castro con su ley 890 el 13 de octubre de 1960. Toda la economía cubana de un solo golpe a manos del régimen, sin que ninguna ley o institución pueda defenderlos.

Francia y otros creían el cuento de que Colombia no era Venezuela y que Venezuela no era Cuba. Pregunten a los venezolanos que deambulan por las calles de Bogotá ¿qué pasó, por qué están aquí? El color rojo siempre se tiñe de sangre y se vuelve muerte para los ciudadanos que osan defender su libertad. Miren con el corazón al hermano venezolano que toca la puerta pidiendo auxilio, prefiere morir en el camino, recorre a pie desde su país hasta el refugio en Colombia, a tu casa antes que seguir en el infierno rojo en que se convirtió su patria. Están a tiempo. Y aún creen, dices que Petro no quería imponer nada, pero, no solo era la Bogotá roja, hoy podemos ver más clara la realidad.

La vicepresidenta de Petro era sin duda una mujer con un gran corazón, pero hay que cuidar que este órgano no tenga un cortocircuito con la historia de la humanidad, con la compresión filosófica de los valores del liberalismo, con el repudio a toda forma autocrática, aunque surja desde un alma quizás inocente, llena de sueños y aspiraciones de realizar algún tipo de justicia para la población afrodescendiente de sus afectos, raizal y palenquera ¿Y los otros, ¿cómo quedan?

Por último, hablaste mucho de un ministerio de la igualdad, dices que en Colombia son desiguales hasta para comer ¿Esto te parece lo criticable? ¿Qué entiendes por igualdad? ¿Hacer una nueva justicia para aquellos que consideras discriminados? Eso es venganza, entonces eso significa crear un ministerio de la venganza, la expropiación y el reconcomio, una acción contraria a la predica de Mandela. Es una igualdad en la condición humana o es una igualdad en los resultados que siempre acaba con rudos procesos de quitar y dar o posesionarse de lo que es de otros. Puedes preguntar qué pasó en Venezuela con el proceso expropiatorio dizque igualitarista y ¿por qué ahora saben que la crisis y la hambruna están vinculadas a lo que se destruyó, lo que robaron a la gente y expropiaron? Recuerda a Mandela: “Mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades”. En fin, suerte para nuestra querida Colombia. Ojalá pueda salvarse del Socialismo Siglo XXI.

 

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