I . En el último año, diciembre 2024 a diciembre 2025, el tipo de cambio ha aumentado en 420 %. La variación del tipo de cambio es una variable proxy, de comportamiento similar a la inflación. Por ende, podríamos decir que el país está a las puertas de la hiperinflación.
II. Si nos vamos a diciembre. 2021, hasta diciembre 2025, tendríamos un incremento total de 5.241 %, un crecimiento sideral que ha pulverizado el menguado poder adquisitivo de los trabajadores.
III. Desde 2021, quienes dirigen la política económica, dejaron ver que la asfixia monetaria y crediticia, iba a controlar a la inflación impidiendo que los préstamos a los privados que permitiesen comprar divisas, subir el tipo de cambio y causar inflación. Todo ello ha resultado en un fracaso, el país tiene, de lejos, la inflación más alta del mundo.
IV. Desde abril de 2022 se ha aplicado una asfixia salarial, con un congelamiento de salarios, totalmente inconstitucional, violatorio del Artículo 91 del CRBV, que ha dejado a los trabajadores con un salario (es decir, remuneraciones con incidencia en las prestaciones sociales), de menos de 1 dólar mensual.
V. La asfixia salarial se basó en la idea de que los aumentos salariales causan inflación y que había que evitar ello a toda costa. Sin embargo, desde diciembre de 2022, hasta hoy, el tipo de cambio se ha incrementado en 2.000 %. La inflación tiene un guarismo similar.
VI. Por tanto, es meridianamente claro que la política de contracción crediticia, financiera y salarial, amparada en la peregrina idea de “controlar al tipo de cambio y la inflación”, ha fallado completamente.
VII. Hoy día tenemos una enorme insuficiencia monetaria, créditos microscópicos y salarios mensuales que se aproximan a cero. Ello no frenó la inflación ni la depreciación cambiaria.
VIII. Urge un cambio drástico de esta situación que no hace más que hundir a millones en la pobreza.

