Tres de los cinco Frentes de Guerra del ELN mantienen presencia activa en Venezuela, lo que facilita desplazamientos sin mayor resistencia. La magnitud del movimiento sugiere que el ELN opera con tolerancia o respaldo indirecto de sectores del gobierno de Nicolás Maduro. El ELN controla corredores claves que conectan la producción de cocaína del Catatumbo con rutas que llevan hasta las costas del Caribe.
La ofensiva que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ejecutó el 16 de enero de 2025 en el Catatumbo no solo representó uno de los ataques más letales en la región en los últimos años, sino que también expuso con claridad la transformación del conflicto armado en la frontera colombo–venezolana. El ataque que dejó más de 80 muertos y provocó el desplazamiento masivo de más de 50.000 personas, reveló el grado de articulación territorial, militar y logística que el ELN ha construido a través de Venezuela, según publicó Insight Crime.
Aunque la guerrilla presentó el asesinato del sepulturero Miguel Ángel López, su esposa y su bebé como la causa inmediata del estallido, la operación del ELN llevaba meses cuidadosamente planificada. Detrás del estallido violento había un interés estratégico mayor: desplazar al Frente 33 de las disidencias de las FARC y consolidar el dominio absoluto del Catatumbo, una de las regiones más lucrativas del narcotráfico en Colombia.
En los días posteriores al ataque inicial, la ofensiva avanzó con rapidez. Comunidades quedaron confinadas, viviendas fueron quemadas y líderes sociales denunciaron amenazas directas. La muerte del dirigente comunitario José del Carmen Abril, quien había advertido que el ELN lo buscó repetidamente, se convirtió en símbolo del creciente riesgo para la población civil. Entre enero y mayo de 2025, la cifra de personas asesinadas ascendió a 117, entre ellas civiles, líderes sociales y excombatientes de las FARC.
Un conflicto que desborda la frontera
Uno de los elementos más significativos de la operación fue el ingreso de hasta 200 guerrilleros desde Venezuela, según versiones de autoridades colombianas y fuentes locales. La magnitud del movimiento sugiere que el ELN opera con tolerancia o respaldo indirecto de sectores del gobierno de Nicolás Maduro.
Rutas establecidas desde hace años, como la que conecta El Nula con San Cristóbal y luego con el sur del Zulia, se han convertido en arterias seguras para el movimiento de combatientes, armas y recursos. Habitantes de poblaciones fronterizas han señalado que el tránsito del ELN por estos corredores es cotidiano y ocurre con una fluidez que sería imposible sin la permisividad del Estado venezolano.
Impacto político: un golpe al proceso de paz
La ofensiva tuvo un efecto inmediato en la política colombiana: rompió el proceso de paz que el gobierno de Gustavo Petro venía adelantando con el ELN. La escalada violenta en el Catatumbo llevó al gobierno a suspender el diálogo, generando una fractura que aún no se ha superado.
Con elecciones presidenciales próximas en Colombia, analistas consideran que la ruptura podría haber cerrado la ventana histórica para un acuerdo, tanto para el gobierno actual como para el que resulte electo. La legitimidad del ELN como interlocutor de paz quedó cuestionada por la operación militar y por la expansión territorial vinculada al narcotráfico.
Un ELN fortalecido y binacional
La expansión del ELN en la frontera se aceleró desde la desmovilización de las FARC en 2016. Aprovechó los vacíos de poder que dejó esa guerrilla y el deterioro institucional en zonas fronterizas de Venezuela.
Hoy, el ELN controla corredores claves que conectan la producción de cocaína del Catatumbo con rutas que llevan hasta las costas del Caribe, ampliando su influencia económica y militar.
Su estructura binacional, respaldada por el negocio de la droga y la permisividad estatal en Venezuela, lo convierte en uno de los actores armados más robustos y de mayor alcance en el hemisferio.
La ofensiva del 16 de enero no fue un episodio aislado: fue la demostración visible del nuevo equilibrio de fuerzas en la frontera, donde el ELN ha logrado combinar expansión territorial, dominio criminal y relevancia política en ambos países.
Versión Final

