El panpsiquismo es la teoría filosófica de que la conciencia, o una protoconciencia, es una propiedad fundamental y ubicua de toda la realidad que está presente desde los seres humanos hasta las partículas subatómicas o los objetos inanimados como las piedras.
Para Inazo Nitobe, escritor japonés y educador cristiano protestante (1862-1933), la conciencia está relacionada con el honor y la rectitud, y la dignidad está ligada con la vergüenza.
La conciencia es una fuerza activa
Al tomar la conciencia como una propiedad omnipresente en la realidad, el panpsiquismo expone “la virtud de las piedras”.
En su obra fundamental, Bushido: el alma de Japón, Nitobe no aborda directamente el panpsiquismo como concepto filosófico occidental, pero sus ideas sobre la conciencia y su moralidad ubicua en la naturaleza comparten puntos de encuentro conceptual.
En la cultura japonesa, específicamente en el sintoísmo, las rocas (conocidas como iwakura) han sido consideradas sagradas desde la antigüedad. Se cree que son “cuerpos espirituales” u objetos de adoración donde habitan los espíritus ancestrales o kami (dioses/espíritus). Estas rocas sagradas a menudo se marcan con cuerdas de arroz (shimenawa) y se tratan con gran reverencia.
La idea de que las piedras son seres pensantes o ayudantes no es una virtud codificada del Bushido, sino que proviene de la interpretación espiritual de la reverencia sintoísta por la naturaleza. Como los espíritus habitan en las piedras, la contemplación de las mismas ayuda en el camino espiritual de las personas.
La filosofía de Nitobe se centra en el Bushido, el código moral de los samuráis, que interpretó —con genialidad para una audiencia occidental— como el fundamento del carácter japonés. No lo explica como un conjunto de leyes escritas, sino como un código imbuido en la atmósfera moral del país.
Dicho código está basado en siete virtudes cardinales: rectitud/justicia (gi), coraje (yu), benevolencia/compasión (jin), respeto/cortesía (rei), honestidad/sinceridad (makoto), honor (meiyo) y lealtad (chuugi).
Conciencia, rectitud y honor
Para Nitobe, la conciencia está intrínsecamente ligada a la rectitud (gi) y al honor (meiyo).
La rectitud (gi) implica tomar decisiones correctas y ser justo en los tratos con todos.
El honor (meiyo) es un sentido vivo de la dignidad y el valor personal, cuya pérdida provoca una profunda vergüenza que es considerada peor que la muerte. Aquí, la conciencia actúa como una fuerza activa, una guía interna que impulsa al samurái a hacer lo correcto: “Morir cuando es correcto morir, y golpear cuando es correcto golpear”. La flor del cerezo (sakura) es un símbolo recurrente, representa lo efímero de la vida y la belleza de morir con honor.
Las ideas de Nitobe están basadas en la noción de la moralidad como virtud inherente a la naturaleza. En Bushido, hace referencia a la “virtud de las piedras”; y aunque los textos se centran en el comportamiento humano, esta frase se refiere a la idea de que las piedras intrínsecamente poseen una moralidad ubicua.
De hecho, las piedras son elementos fundamentales en los jardines de rocas japoneses (karesansui o jardines zen), donde se disponen cuidadosamente para representar paisajes naturales o conceptos abstractos, y se utilizan como herramientas para la meditación y la contemplación. Esto puede alinearse con la idea de que ayudan en el camino espiritual o de autoconocimiento.
La filosofía de Nitobe implica el código moral que está vivo y presente en la atmósfera moral de Japón. Esto es compatible con que la conciencia es fundamental y universal, no solo un producto de cerebros complejos. Es decir, la conciencia siempre está activa y es tan fundamental como las fuerzas físicas del universo; es una propiedad intrínseca que impulsa la acción y la moralidad.

