El fin de los apagones: ¡Venezuela Tierra De Luz!
La crisis eléctrica es un ataque directo a la dignidad humana. La transición pasa por devolver el derecho a la luz, reiterando la premisa: “Sin servicios públicos básicos no hay activación ciudadana, y sin activación ciudadana no hay transición posible”.
La crisis que paraliza a Venezuela se manifiesta de manera más cruel en la oscuridad y el silencio de un apagón crónico. Lo que padece nuestra nación con el colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no es meramente una falla técnica, sino la consecuencia directa de un modelo estatista y corrupto que ha negado la dignidad del venezolano. Como lo ha postulado el Manifiesto de Libertad, la dignidad del ciudadano es el principio rector del cual emana toda libertad, y esa dignidad ha sido encadenada por la tiranía, lo cual se traduce inevitablemente en la falla de servicios básicos. La falta casi permanente de energía eléctrica ha derivado en una crisis humanitaria, comprometiendo servicios esenciales como hospitales y suministro de agua y limitando la productividad en regiones enteras como Zulia, Táchira y Mérida. Esta crisis eléctrica se inició en 2010 y se ha acentuado a través de los últimos 15 años, para golpear severamente la normalidad y tranquilidad de los venezolanos, en especial los que habitan en el interior del país. En Caracas la falta de luz es un grave problema, pero en el interior del país es una auténtica tragedia.
Desidia, incapacidad y corrupción
La debacle del SEN, un sistema que una vez fue referente en Latinoamérica, es el resultado directo de un monopolio estatal, práctica sistemática del mayor desfalco de la historia de los servicios públicos, centralización, militarización, cuyo resultado ha sido la mayor e ineficiente corrupción conocida en la historia republicana. La falta total de inversión, el deterioro catastrófico de la infraestructura y el desmantelamiento institucional -con la expulsión y marginación de personal técnico clave por falta de meritocracia- demuestran que el problema es intrínsecamente político y gerencial.
El rescate del sistema eléctrico es la clave para la transición. El camino hacia la recuperación nacional es claro: la solución a la crisis eléctrica es inherentemente política. Solo un cambio estructural en la política económica y de gobernanza, respaldado por la visión de libertad, democracia y prosperidad del Plan Venezuela Tierra de Gracia, puede atraer miles de millones de dólares en inversión que se necesitan con urgencia. Este cambio es indispensable para restablecer el Estado de Derecho, impulsar una economía de libre mercado, y así, garantizar la dignidad a través de servicios eficientes.
Una propuesta integral y estratégica
En sintonía con la propuesta Servicios Dignos para la Activación Ciudadana, hemos presentado al Diputado Omar González Moreno para su entrega al Comando con Venezuela, el plan «Electricidad para el Desarrollo: Plan 100×100 Dignidad», una hoja de ruta elaborada por especialistas del Programa de Organización Ciudadana (POC) para estabilizar, modernizar y expandir la capacidad del país. Este plan se alinea con la premisa ineludible: «sin servicios públicos básicos no hay activación ciudadana y sin activación ciudadana no hay transición posible», que citamos al comienzo.
Nuestra estrategia se sustenta en tres pilares fundamentales:
1 Estabilización (Corto plazo): Enfocada en mitigar los apagones masivos y estabilizar el eje central mediante la recuperación y puesta en marcha de la capacidad de generación termoeléctrica crítica.
2 Desmonopolización e Inversión (Mediano plazo): Eliminación del monopolio estatal y creación de un marco regulatorio moderno e independiente. Esto es vital para atraer la inversión privada nacional e internacional necesaria para la expansión del sistema.
3 Transición Energética (Largo plazo): Migración hacia una matriz energética más eficiente y sostenible, que priorice la generación renovable (eólica, solar, gas), reduzca la dependencia hidroeléctrica y logre que Venezuela sea un referente y exportador de energía confiable.
Acciones inmediatas para restaurar la confianza operacional
El éxito de este rescate depende de acciones contundentes desde el primer día. Por ello, la propuesta del POC, consiste en un plan de emergencia con acciones inmediatas y audaces:
En las primeras 100 horas de la transición, la prioridad es el control. Se propone asegurar militarmente la infraestructura crítica (Guri, termoeléctricas, etc.) para evitar sabotajes; declarar la emergencia nacional y convocar al personal técnico clave (incluyendo la diáspora de ingenieros), condiciones adecuadas y progresivas con salarios dignos y la restitución de la meritocracia.
En los primeros 100 días, el enfoque es Estabilización + Arranque. Buscaremos reducir los apagones severos en al menos un 40%. Para ello, se buscará la inversión rápida para recuperar entre 700 y 1.000 MW de generación térmica rescatable en la red de respaldo estratégica (como Planta Centro y Termozulia). Además, se propone crear los cimientos institucionales para el nuevo modelo, incluyendo la instalación del ente regulador independiente, para blindar al sector de la politización futura y generar la confianza necesaria para atraer grandes capitales.
El objetivo final es simple pero profundo: devolver al ciudadano el derecho a vivir con dignidad. Servicios públicos eficientes y energía confiable no son un lujo, sino el respaldo necesario para el crecimiento, el empleo y el pleno desarrollo individual.
Venezuela es una Tierra de Gracia con un potencial energético limpio y renovable que supera varias veces el consumo potencial nacional. Liberar ese potencial, restaurando un suministro eléctrico confiable las 24 horas del día, es el camino inquebrantable para honrar la visión de libertad de María Corina Machado y restaurar la prosperidad que nuestra nación merece. El tiempo de la oscuridad está terminando; es hora de la activación ciudadana para encender la luz de la libertad.
Expresidente de la Federación Interamericana de Abogados (FIA); Abogado Constitucionalista; Diputado de la Asamblea Nacional 2015.

