Les deseamos una navidad bien acompañada, donde pese a la penuria generalizada alcance para una que otra celebración amable. De igual forma aspiramos para la Venezuela que nos cobija, la posibilidad de que el año entrante sea mejor que este que termina con atronador ruido de sables. Ello sin seguridad respecto a que en el tiempo que medie entre estos bienintencionados deseos y su prudente lectura, no haya ocurrido la catástrofe que tememos. No obstante compartimos la convicción optimista de que es posible que el año entrante nos pongamos democráticamente en el camino de salir de la agonía histórica que ha significado lo vivido después del 28 de julio del año pasado.
Más allá de los deseos de ocasión navideña y de fin de año, la coyuntura educativa obliga a resaltar que la explosión de informaciones sobre una intervención masiva en Venezuela por parte de fuerzas externas, contrasta con la ausencia casi total de información creíble respecto al estado de los asuntos clave para el presente, que son los del futuro inmediato del país.
Principalísimamente cuando la oficialidad pedagógica se ausenta tan radicalmente de la información pública. Los dos ministerios de la educación están ciegos y sordos frente a la miseria que representa a la denuncia, que arriesgadamente hacen los gremios y sindicatos de las miserables condiciones salariales que imperan y de la escalada represiva sufrida desde el 28-j-20. Cuestiones que muestran descarnadamente el peligroso desafío que implica ahora luchar por el salario justo. Hay silencio, en todos los órdenes de la gestión y la política pública, también nos preocupa y ocupa, por oficio, la escandalosa ausencia de información creíble respecto al estado real de la Educación Nacional.
En cualquier caso vivimos una coyuntura que grita serenidad y mucho esfuerzo para delinear el qué hacer una vez que esto finalice, porque habrá de terminar, el infierno que estamos viviendo, cuando la economía Chevron no da para más y la gestión y política pública oficial se centra casi exclusivamente en la represión de todo lo que se mueva en contrario de su pretensión de gobernar para siempre. Ante lo cual visualizamos que la necesidad de una reforma educativa, es lo más claro que flota en el ambiente pedagógico del país, ante la perplejidad que produce que el futuro del país dependa más de una intervención externa que de nuestra propia capacidad para cambiar democráticamente. De alterar la realidad que molesta la posibilidad de que el país entre en el siglo XXI. En esa dirección y sentido veamos las ideas que se ordenan en las respuestas a interrogantes planteados al Chat GPT que ordenamos en el contenido de este nº 1053.
Revista: Nº 1.053 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

