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Los especialistas aseguran que el alejamiento al licor se sostiene con disciplina

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El alcoholismo debe ser tratado lo más pronto posible por especialistas, que instan a mantener la sobriedad.

Detrás de esas copas alcohol hay historias que comienzan muy temprano y terminan con un problema que estalla entre los 30 y los 50 años de edad, cuando la enfermedad ya hizo daño. Y en esa etapa, especialistas coinciden que nadie sale solo de esta adicción y que la disciplina diaria y el apoyo del entorno son determinantes para sostener la recuperación y mantenerse en sobriedad.

Jaime (alias que usaremos para nuestro entrevistado), inició ingiriendo bebidas alcohólicas desde que tenía alrededor de 15 años de edad, fue creciendo y el alcohol lo acompañaba más en todo momento, ya no solo era en cumpleaños sino también los fines de semana. Cuando tenía 30 años comenzó a tener lagunas mentales, que son episodios de olvido.

«Al principio lo vi normal y decía que era producto del alcohol, pero todo fue más frecuente. Estaba enfermo, estaba alcohólico y no lo quería aceptar, mi familia varias veces me dijo para buscar ayuda, pero no quería», sostuvo Jaime.

Un accidente y el no recordar nada de lo que pasó hizo que Jaime decidiera buscar ayuda, esa que por mucho tiempo su familia le estaba brindando a través de programas de Alcohólicos Anónimos y terapias de desintoxicación.

Para Julio González, experto en adicciones y fundador del Centro Vistacampo, institución pionera en la desintoxicación y tratamiento de adicciones a sustancias, ubicado en Aragua, la adicción es una enfermedad y que en muchos casos es motivada por problemas y desastres que hay en la vida de la persona.

«No es una enfermedad donde te van a mandar a realizar una tomografía o un examen de laboratorio, aquí realmente la gran radiografía es el caos en lo que se convierte tu vida cuando desarrollas una dependencia, por ejemplo en el alcohol», comentó González.

El especialista destacó que ese derrumbe, primero silencioso y después imposible de ocultar, suele ser el empujón que hace que un paciente llegue a pedir ayuda. González dijo que muy pocos llegan por voluntad propia, lo usual es la presión de la familia y el dolor de las personas que lo rodea, que hace que busque esa ayuda para mantener la sobriedad.

Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2024, cada año se registran 2.600.000 de defunciones atribuibles al consumo de alcohol. El organismo señaló que dos millones y 400.000 de defunciones por el consumo de alcohol y de sustancias psicoactivas, respectivamente, fueron de varones.

Euseglimar González – La Prensa de Lara

 

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