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Román Ibarra: Ni tan calvo…

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Las expresiones populares como la que encabeza este artículo, son elocuentes en su sabiduría intrínseca, y estimulantes para la comprensión de fenómenos complejos, a objeto de evitar extremismos que generalmente inducen a la comisión de errores, de los cuales, podemos arrepentirnos porque pueden producir efectos contrarios a nuestros deseos, o necesidades.

Así, el llamado a la moderación buscando el centro de las cosas, supone la necesidad de alejarse de los polos; esto es, evitar el pecado tanto por defecto, o inexistencia, como por exceso.

Bajo esta premisa queremos expresar que son igualmente lamentables, para no decir despreciables, aquellas posturas políticas pretendidamente ¨equidistantes¨, que sitúan en igualdad de condiciones respecto de la comisión de errores, al gobierno (de facto), y a la oposición.

No es verdad que se pueda catalogar de igual manera a un gobierno que en lo político ha pervertido la Constitución de la República, así como el conjunto de leyes que de ella derivan, torciendo a su antojo la voluntad del legislador para abusar del poder en virtud del secuestro institucional, y homologar a la oposición que no tiene ninguna responsabilidad en cuanto a ello se refiere.

No es verdad que en lo administrativo, la conducción del Estado a cargo del gobierno, antes de origen legítimo, aunque de práctica autoritaria, y luego devenido en dictadura, producto del secuestro de la voluntad popular, por el robo de las elecciones presidenciales del 28J/2024, se pueda comparar con ningún evento similar a cargo de la oposición.

No es verdad que en el orden socioeconómico se pueda comparar la destrucción producida por el gobierno de facto, junto con su antecesor, los cuales, suman veintiséis (26) años ininterrumpidos en el gobierno, con ninguna responsabilidad semejante de la oposición.

Tampoco es cierto que el derrumbe institucional en el ámbito judicial se le pueda achacar a la oposición, habida cuenta de que ello  ha sido un diseño perverso de los gobiernos que nos destruyen como sociedad desde 1.999. En la idea totalitaria de Chávez, y luego Maduro, disfrazada de ¨democracia participativa y protagónica¨, siempre estuvo la fijación de controlarlo todo, como en efecto hicieron, pisoteando la CRBV.

Podemos advertir, claro está, que antes de su llegada también había problemas, pero jamás de la magnitud de los actuales, y todos corregibles dentro del marco de una democracia representativa, que a pesar de las dificultades, y algunas distorsiones, avanzaba. Uno de los países que más crecía económicamente en el conjunto hemisférico era Venezuela en el segundo gobierno del Presidente Pérez, pero la ambición enfermiza de los golpistas, y su falso discurso de presuntos redentores, acabó con la estabilidad.

El puntillazo contra la democracia de entonces, no solo fue el golpe asesino del 4F, sino la traición de uno de sus más conspicuos representantes, quien en su ambición desmedida, y coludido con el golpe y sus protagonistas, pronunció un discurso irresponsable en el Congreso para justificarlo. Ello le permitió, armar su candidatura presidencial; ganar las elecciones de 1993, con apenas el 30% de los votos, para luego asestar el más duro golpe contra el país y su historia republicana, al dictar el sobreseimiento de la causa a unos golpistas magnicidas, convirtiendo al líder de la intentona, en un súper candidato.

Volviendo a nuestra dramática realidad actual, es tan lamentable, y despreciable como antes dijimos, el hecho de que algunos por cálculos mezquinos; otros por mercenarios, y también aquellos que simplemente juran ser los más ¨equilibrados¨, intenten lavarle la cara al gobierno (de facto) más violador de Derechos Humanos; el que se robó las elecciones; el que practica terrorismo de estado encarcelando víctimas inocentes; el que niega el derecho a la defensa; el que ejerce desapariciones forzadas; torturas y demás tratos degradantes de la condición humana, como los que desde el otro extremo, quieren armar una guerra desde la comodidad de sus oficinas, frente al teclado de la computadora, o su teléfono celular inteligente, envenenando las redes con su maligno proceder, sin reparar en las consecuencias deletéreas que una confrontación bélica produciría en la ya muy golpeada población civil.

Pareciera que no se han dado cuenta, u olvidan ex profeso, el hecho de que tanto Chávez, como Maduro, por estrategias diseñadas por la dictadura cubana, han desarrollado cuerpos paramilitares en todo el país; entrenados y armados con la aviesa intención de convertirlos en el brazo ejecutor de todas las perversidades que desde la institucionalidad no pueden abiertamente cometer ellos.

No olvidemos la creación en tiempos de Chávez de las ¨zonas de paz¨, es decir, la cesión de territorios bajo dominio  del hampa común para el control social, y así evitar cualquier tipo de protestas contrarias al poder, con licencia para la comisión de cualquier tipo de fechorías. Esto significa que han sido ¨silenciosamente autorizados¨ para la comisión de distintos delitos, como el hurto; el robo; el tráfico de drogas; el sicariato, entre otros, a cambio de su lealtad al oficialismo. Existen entonces los grupos dedicados exclusivamente al hampa común, y otros, los paramilitares o colectivos, que son una mixtura compuesta de hampa común, con ejercicio político-militar-policial, dispuestos a todo bajo las órdenes del poder oficial.

Esto significa que en caso de una incursión militar a cargo de fuerzas internacionales, estos grupos tendrían autorización para desatar una cacería brutal contra la población civil, y causar terror. Esas consecuencias previsibles, hay que evitarlas obviamente.

De tal manera que tenemos la convicción de que hay que promover, a partir de la existencia de la conocida amenaza de miedo creíble, una rápida negociación que permita la salida del gobierno de facto, y garantizar la transición democrática en forma pacífica, habida cuenta de que todos sabemos que perdieron las elecciones presidenciales del 28J de manera abrumadora.

El gobierno de facto tiene la gran oportunidad de desvincularse de los graves delitos de los que se le acusa, como el narcotráfico, ayudando en la lucha contra dicho flagelo; impidiendo la imprudencia de algún necio en plan de súper héroe queriendo atacar instalaciones extranjeras; liberando de manera irrestricta a todos los presos políticos; poniéndose a la orden del mundo civilizado para desarmar a los colectivos paramilitares, y finalmente negociando su salida para garantizar la llegada del gobierno legitimado por el triunfo electoral.

@romanibarra

 

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