pancarta sol scaled

Gustavo Roosen: Las lecciones del caso BBC

Compartir

 

Espero que, a medida que avancemos, se pueda entablar un diálogo público sensato, sereno y racional sobre el futuro de la BBC. La declaración del director renunciante de la BBC a raíz del conflicto planteado por Trump abre un espacio de reflexión sobre un tema más global: el nuevo estado de las comunicaciones, su futuro, la relación de los medios de comunicación con el poder.

La importancia de la reflexión sobre estos temas crece en la medida en que toca asuntos tan cruciales como la libertad, la verdad, la confianza, la comunicación misma, el derecho de los ciudadanos a estar informados y el de los medios a informar. Se trata de pensar que un pueblo sin información es, igual que un pueblo sin educación, sujeto de las arbitrariedades del poder. Es recordar que el mayor capital de los medios de comunicación no es otro que la credibilidad de los ciudadanos, valor que no se alcanza sino con el apego a la verdad, la atención a los intereses y necesidades comunicacionales de sus audiencias, la oportunidad y calidad del servicio de información. El público reconoce el esfuerzo de investigación de los comunicadores, la objetividad y la rigurosidad; también, desde luego, los riesgos de error o los desvíos del ocultamiento o la manipulación. Y responde: con interés y apoyo muchas veces, con cansancio o abandono otras. Algunas recientes encuestas demuestran, de hecho, un alarmante descenso de la audiencia y de la confianza en los medios.

Si algún fantasma ha tomado más cuerpo en los últimos tiempos es, sin duda, el de manipulación y de la dependencia de los medios de comunicación, unida al creciente dominio de las nuevas alternativas, las redes, los medios digitales. “Ahora ustedes son los medios”, sostiene Elon Musk, sugiriendo que las publicaciones en su plataforma son ahora tan creíbles como el contenido de la prensa y de los medios tradicionales. El competidor más directo del periodista ya no es otro periodista, ni otro medio. Son los nuevos “comunicadores”: políticos, empresas, buscadores de fama o influencia.

El abuso de poder y el desprecio tanto de la libertad de expresión como del derecho a la comunicación han conducido a algunos medios de comunicación formales a la renuncia a sus principios y a la dependencia del poder o de los poderes. Terminan por aceptar la condición de medios mediatizados, apéndice del poder, anulados por los intereses económicos o las afiliaciones políticas. Por algo cada vez más las tendencias autoritarias o populistas en todo el mundo se ocupan de construir e incentivar redes alternativas para amplificar sus propios e interesados mensajes usando los canales digitales.

El periodismo como institución afronta enormes presiones. La tecnología está cambiando la forma en que las audiencias encuentran y consumen información. Los políticos populistas y otros actores, por su parte, pretenden socavar la función de los medios en el fomento de la educación, la comunicación, la participación ciudadana en el debate democrático. Las nuevas reglas de los tiempos, la proliferación de las redes, su uso sin control, la acción y la influencia de los creadores de contenido obligan a la revisión de los medios tradicionales, un examen de su función o de sus nuevas funciones y la introducción de profundas reformas editoriales. El cambio implica, entre otras cosas, un nuevo estilo de comportamiento de los profesionales de la comunicación y de las organizaciones profesionales, simultáneamente con la apertura a nuevos temas, nuevos formatos, la oposición a la censura o la autocensura y la renovación de su compromiso con la búsqueda y difusión de la verdad. Su compromiso es renovarse para combatir la fatiga informativa de periodistas y audiencias.

La consulta de France 24 a expertos en periodismo sobre cuál puede ser la salida a esta crisis concluye que “la razón por la que la crisis actual es tan difícil para la BBC es que hoy en día somos una sociedad muy polarizada y dividida. Los cambios seguramente no solo serían a nivel editorial, sino mucha más revisión y auto regulación, perspectivas de opinión más amplias y variedad en la manera que se financia”. La hasta hace unos días jefa de información de la red de comunicaciones británica añade: “La BBC está pensando en el futuro del periodismo, centrándose en defender la integridad periodística ante la desinformación y las amenazas, y adaptándose a nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y la realidad virtual”.

nesoor10@gmail.com

 

Traducción »