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Omar González Moreno: Luz verde para sacar a Nicolás Maduro

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Mar de Fondo.

La reciente decisión del Senado de Estados Unidos de rechazar el intento de limitar el poder del presidente Donald Trump para usar la fuerza contra los cárteles de la droga, especialmente el Cartel de los Soles, cuyo cabecilla es Nicolás Maduro, no es un simple episodio de política interna norteamericana.

Para los venezolanos que luchamos por la libertad, esta decisión tiene un significado profundo, esperanzador y también está cargada de advertencias.

Durante años, el régimen de Nicolás Maduro ha estado amparado y protegido por organizaciones criminales, como la FARC, ELN, Hamas, Hesbola, el castrocomunismo cubano y los más peligrosos carteles de la droga globales, que operan bajo la sombra del llamado Cartel de los Soles, habían transformando al Estado venezolano en una estructura criminal, entre dictadura y narcoestado.

Esta red no solo trafica drogas; también trafica la miseria, el hambre y la desesperanza de millones de venezolanos.

Que el Senado estadounidense haya dejado intacto el poder del presidente para actuar contra estos cárteles envía un mensaje claro: la lucha contra el narcoterrorismo no conoce fronteras.

Esa decisión apoya la lucha que millones de venezolanos libran desde hace años contra esos delincuentes, bajo el liderazgo de María Corina Machado.

Este pueblo está organizado y decidido a desplazar el poder que Nicolás Maduro y su banda se robaron.

Y si el régimen que usurpa el poder en Venezuela no se rinde, ahora también tendrá que verse dentro del alcance de esa política norteamericana.

Para quienes alzamos la voz sin armas, pero con verdad, esta decisión es un recordatorio de que la libertad no está olvidada.

El mundo observa. Las democracias entienden, que en Venezuela no hay un gobierno legítimo, sino un aparato criminal con insignias y uniformes.

Esta noticia significa que la impunidad de Maduro y sus secuaces está llegando a su fin.

Que los verdugos que se esconden tras el discurso de la soberanía ahora tendrán que rendir cuentas.

Y que el sueño de una Venezuela libre crece en cada venezolano que no se rinde.

El viento del cambio puede soplar desde cualquier dirección.

Lo importante es que, cuando llegue, nos encuentre firmes, unidos y dignos de la patria que queremos construir.

 

 

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