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Jesús Alberto Castillo: ¡Estamos mal… Pero vamos peor!

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Hace ya casi treinta años que Teodoro Petkoff, ese brillante hombre de izquierda convertido en Ministro de Planificación en el segundo mandato de Caldera, pronunció una de las más audaces frases que pudiéramos imaginar: ¡Estamos mal…pero vamos bien! Frase que se hizo célebre – diríamos viral en estos tiempos de redes sociales – gracias a Eudomar Santos, personaje interpretado por Franklin Virgüez, que la pronunciaba cada rato en esos episodios de drama urbano en la exitosa telenovela «Por estas calles», escrita por Ibsen Martínez. Por cierto, este último era gran admirador y amigo del fundador del MAS.

Teodoro con dicha frase estaba desnudando la grave situación económica que le tocó enfrentar a la cabeza de Cordiplan y las duras acciones que puso en práctica para intentar sacar al país del marasmo en que se encontraba. No fue fácil. El antiguo líder guerrillero con manos de plomo se atrevió a tomar decisiones dolorosas pero certeras, mediante la denominada Agenda Venezuela, para enderezar la peliaguda economía y conducir al país por los caminos del despegue productivo y bienestar social. No le quedó otro camino que sincerar las finanzas del Estado, reordenar el sistema bancario, proteger a los sectores vulnerables, apostar por asociaciones estratégicas en la industria petrolera y establecer un nuevo esquema en el cálculo de las prestaciones sociales de cara a las necesidades económicas del momento.

Por supuesto, no cesaron de llover las críticas hacia Teodoro. Muchos izquierdistas ultrosos comenzaron despiadadamente a lanzar improperios contra él y acusarlo de haberse robado las prestaciones, cuando en realidad buscó proteger el ingreso de los trabajadores anualmente frente a la voraz inflación de la época. Precisamente, esas voces fustigantes fueron las de los que llegaron al poder en 1998 bajo la promesa de dignificar las prestaciones de la masa trabajadora, devolviéndole su carácter retroactivo. Nada de eso ha ocurrido. Puras falsas promesas, llenas de demagogia y realismo mágico.

Hoy la clase trabajadora se siente estafada por los que se vendieron como salvadores de la patria y amigos del movimiento obrero. La realidad es terrible e inaguantable. Un salario mínimo en 130 bolívares que es una burla mayúscula. Bonos de hambre que no tienen incidencia salarial y el pago de unas prestaciones sociales qué no alcanza para comprar un cartón de huevos. Estamos en presencia de un modelo político antiobrero que no ajusta el salario respecto a la cesta básica, como lo establece la Constitución, acabó con el sindicalismo genuino e impuso la cultura del control social y el miedo en los espacios de trabajo.

Lo cierto es que Teodoro se quedó corto con su frase. Hoy los venezolanos estamos viviendo un verdadero infierno en la tierra. El dólar hace rato sobrepasó el salario mínimo y se acerca a la barrera de los 200 bolívares. Nada lo puede detener en su alocada carrera, mientras la gente hace milagros todos los días para medio comer. Nadie sabe lo que puede pasar con esta bendita devaluación qué amenaza con destruir aún más las condiciones de vida de los venezolanos. Por eso preferimos darle un giro a lo expresado por Teodoro con esta nueva frase: ¡Estamos mal…pero vamos peor!

Politólogo y profesor titular de la UDO.

 

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