pancarta sol scaled

30 mujeres son diagnosticadas diariamente con cáncer de mama en Venezuela, así lo informo el Dr. Jorge Uribe

Compartir

 

El presidente de Fundamam doctor en oncología Jorge Uribe, criticó la incapacidad del Estado venezolano para ofrecer un diagnóstico temprano y gratuito en centros de salud pública.

El cáncer de mama representa una crisis de salud pública que pone en peligro a miles de mujeres anualmente en Venezuela. El doctor Jorge Uribe, presidente de Fundamama, detalló que las proyecciones para 2024 y 2025 sitúan la incidencia en una tasa de 50 casos por cada 100.000 habitantes, con hasta 12.000 nuevos pacientes al año.

Lo más desgarrador es la cifra de mortalidad: 6.000 mujeres fallecerán en 2024 a causa de esta enfermedad, lo que equivale a la pérdida de aproximadamente 10 vidas femeninas cada 24 horas. Este impacto se traduce, además, en un promedio de 15 años de vida útil perdidos por cada mujer diagnosticada.

El médico oncólogo destacó la necesidad imperante de revisar los protocolos de detección temprana. Si bien la mayor incidencia se registra entre los 45 y 54 años, y la mayor mortalidad entre los 55 y 64 años, se observa un fenómeno inquietante: el aumento de casos en mujeres menores de 35 años.

Uribe indicó que la Clínica de Mamas de Barquisimeto ha impulsado, con éxito, que la edad para iniciar la mamografía se adelante a los 35 años en lugar de los 40. Esta decisión se fundamenta en su base de datos, donde el 16% de las pacientes con cáncer de mama son menores de 40 años, lo que evidencia que mantener el inicio de la pesquisa a los 40 años deja a un grupo significativo de pacientes sin diagnóstico precoz.

Cáncer de mama

Detección precoz

El especialista fue enfático al señalar la principal causa de la alta mortalidad: la falla del Estado venezolano para garantizar un diagnóstico precoz y oportuno a través del sistema de salud pública. La incapacidad de proporcionar las herramientas necesarias para la detección temprana obliga a las pacientes a enfrentar la enfermedad en estadios más avanzados, donde las opciones de tratamiento son limitadas y el pronóstico es mucho peor.

La urgencia radica en la necesidad de que el gobierno asuma su responsabilidad para disminuir las tasas de mortalidad mediante la implementación de programas de pesquisa oncológica accesibles a toda la población.

Sin mamógrafos en hospitales públicos

Uribe también expuso la dura realidad que enfrenta la población venezolana con sospecha de cáncer de mama. Según el especialista, prácticamente ningún hospital en el país cuenta con un mamógrafo en funcionamiento. Esto fuerza a las pacientes a buscar servicios de mamografía, ultrasonido y consulta mastológica en el sector privado.

«Si no hay una posibilidad de hacer el diagnóstico precoz, temprano de la enfermedad a nivel público,» señaló Uribe, «la mayor parte de la población venezolana, con importantes problemas económicos, no va a poder acceder a los sitios privados para recibir una atención adecuada.»

El oncólogo hizo un llamado anual a las autoridades, tanto de la gobernación como de la alcaldía, para que consideren las cifras estadísticas y «propicien que dentro de los hospitales públicos se instalen mamógrafos».

Mastectomía por falta de radioterapia

El problema se agrava en la fase de tratamiento. El galeno calificó como un «grito a la población y de los médicos» la exigencia de que se reactive el servicio de radioterapia en la institución SAO del Hospital Central Antonio María Pineda (Hcuamp)

La radioterapia es un tratamiento 100% necesario para complementar y consolidar el trabajo del cirujano en la mayoría de los casos de cáncer de mama con tumores pequeños o que han respondido bien a la quimioterapia previa, ya que ayuda a evitar la recurrencia de la enfermedad.

Describió el dilema ético y médico que enfrentan al tener que proponer a una paciente una mastectomía completa (amputación del seno), a pesar de que la paciente califique para una cirugía preservadora (donde solo se extirpa el tumor).

«No es posible que nosotros, los cirujanos al hablar con ella, usted le diga: ‘señora, tenemos la opción de preservarle su seno, pero 100% existe la necesidad de que usted reciba radioterapia’, y ella responda: ‘Yo no tengo capacidad ni posibilidad de hacerme la radioterapia, doctor, porque eso solamente en sitios privados’».

La conclusión, lamenta el doctor Uribe, es que deben «amputarle el seno a esa paciente que perfectamente se podría haber beneficiado de una cirugía pequeña, preservadora, por el simple hecho de que no hay un servicio de radioterapia público en este estado«.

JoséMa Escalona – El Impulso

 

Traducción »