pancarta sol scaled

Luis Enrique Vizcaya: ¿Por qué María Corina, Premio Nobel de la Paz?

Compartir

 

En medio de adhesivos, analgésicos y dificultad física para escribir, perdóneseme la construcción literaria, celebro el apoteósico y contundente acontecimiento que simboliza la concesión del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado. De tal magnitud es la decisión sueca, que está destinada a ser considerada un paso fundamental para abrir las puertas de la democracia y la libertad en Venezuela.

Decir María Corina es decir Venezuela, es hacer relumbrar un liderazgo tejido junto a su país, desde su base social, sentimental y moral. Significa resaltar la identidad, de un propósito político de cambio, de un liderazgo, con su nación, que aún atenazada entre los dientes del terror autoritario, sostiene firmemente su esperanza libertaria, ansias democráticas, la paz.

Atravesamos tiempos tempestuosos, en los cuales el conferimiento de cualquier reconocimiento es sometido al microscopio social, político, cultural artístico, según su naturaleza. Suelen ocurrir decisiones controversiales, lucen desacertadas, algunos de quienes lo merecían se convierten en candidatos eternos, fallidos, recordar J.L. Borges. La gente imagina lobbies, predisposiciones, favoritismos y prejuicios.

No es fácil en este caso, de María Corina Machado, aventurar opacidades, arreglos geopolíticos o intereses imperiales. Más, se trata de una vida, una lucha sufrida y transparente, tejida a la luz pública, en pantalla táctil, al calor del café y el noticiario de la mañana, inmediata, protagonismo en vivo y en directo, donde las muertes, los crímenes de lesa humanidad, la mazmorra, los prisioneros, la miseria, son de verdad. Los que luchan, como María Corina Machado, los perseguidos también son verdaderos, en una epopeya política y social para salvar una nación. La vida en juego por ir a una marcha, expresar una desavenencia, militar en una organización política, escribir un artículo,  ser dirigente gremial, estudiantil, o simplemente estar accidental e inocentemente en la escena agenciada para inculpar y fabricar víctimas nuevas.

Este Nobel de la Paz ha sido labrado en medio de sangre sudor y lágrimas, una odisea por construir un liderazgo, decente, creíble, que no está en nómina. María Corina rescató una ciudadanía descreída, mil veces estafada por líderes “opositores”, pragmáticos electoralistas de profesión, con un cuarto de siglo ofreciendo libertades que negociaban tras bastidores y convivencias.

Este Nobel de la Paz es el reconocimiento a una política coherente, que interpretó el sentimiento de cambio libertario, democrático de una nación. Millones de venezolanos fueron inspirados por acciones aguerridas y posiciones firmes de María Corina frente a la miseria y la represión del autoritarismo.

 

Traducción »