Esta semana que ya casi llega a su fin, trae novedades harto elocuentes en cuanto a la política se refiere, y desde luego, impactan el desempeño de nuestro país interna e internacionalmente. No sabemos qué consecuencias pudiera tener en lo inmediato, pero no dejan de ser preocupantes.
Veamos: la publicación del informe de la Comisión de determinación de hechos de la ONU en Ginebra, documenta abiertamente la violación de DDHH de manera recurrente en las que ha incurrido el gobierno de facto venezolano, y que consiste en: asesinatos en el marco de protestas; desapariciones forzadas; muertes bajo custodia del Estado; torturas sistemáticas; detenciones arbitrarias; persecución política; violencia sexual, entre otras prácticas que comportan terrorismo de estado, y en consecuencia delitos de lesa humanidad, que habrá de juzgar la Corte Penal Internacional. Esto es sumamente grave.
El recurso inmediato del gobierno de facto, como siempre, la descalificación del informe y achacarle la responsabilidad de todo lo ocurrido a la oposición. Todo ello se cae por su propio peso por la contundencia argumental, y profesional de la comisión que no admite lugar a dudas.
Para suavizar, como hemos reseñado en artículo anterior, el gobierno de facto envía una carta al Presidente Trump, buscando negociaciones que han sido rechazadas rotundamente por el destinatario por considerarla falsa: ¨contiene muchas mentiras¨. Esto advierte que las negociaciones no están teniendo la fluidez que se esperaba. La intentona encabezada por el empresario Vollmer, fue abortada abruptamente, habida cuenta de que la misma intentaba colar la idea de que se podía hacer un gobierno, en el que sin Maduro; Diosdado, o Padrino, los hermanos Rodríguez ¨garantizaban¨ estabilidad. Esto fue rechazado de inmediato, y como alternativa, el emisario propuso su propio nombre para ¨normalizar¨ una acción de gobierno, lo cual, fue también rechazado con doble ¨señal de costumbre¨.
Por otra parte, el discurso del Presidente Trump en las Naciones Unidas, marcó un punto de inflexión respecto de Venezuela, en el sentido de que en esta ocasión se refirió a Maduro como jefe del Tren de Aragua, y no como el jefe del Cartel de los Soles, dentro del cual, hay militares de alto rango, y de ahí su denominación por los soles que portan en sus uniformes. Ambas organizaciones en la opinión de la administración norteamericana son terroristas, pero en su alocución hizo una diferencia, y ello resulta suspicaz, pues pudiera ser un meta mensaje a la cúpula militar dentro la guerra psicológica que impera hasta el presente, buscando un deslinde probablemente.
Dijo el Presidente norteamericano refiriéndose al Tren de Aragua, que ¨los iba a desaparecer, los iba a explotar¨; ¨los borraremos de la existencia¨!
Este tipo de declaraciones le suben el volumen a la controversia, y escalan a niveles de los cuales, resulta difícil regresar. Sorprende en consecuencia la poca inteligencia del gobierno de facto de Venezuela, que en lugar de insistir con intención negociadora clara, envía al incompetente del Ministro de la Defensa a balbucear tonterías como la implementación del Plan Cumanagoto para combatir el narcotráfico en Oriente, como si no fuera ampliamente conocido el hecho de que las bandas delictivas existen, no solo en Oriente sino en todo el país, desde que ellos crearon las ¨zonas de paz¨, eufemismo con el cual, se entregaron amplias zonas del país para el control social y con ello evitar protestas, todo ello a cargo de los grupos delictivos comunes y los paramilitares llamados colectivos. Del mismo modo, Maduro invita al gobierno norteamericano para combatir de manera conjunta a la organización denominada Tren de Aragua. Esto no se entiende, en virtud de que ellos han negado de manera reitera su existencia. En qué quedamos, existe, o no existe?
Como si fuera poco, o pequeño desastre lo que está pasando, no se les ocurre mejor idea que celebrar el vigésimo aniversario de la creación del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional (CEOFAN), en cadena nacional de televisión, para ascender al grado de General a varios de los golpistas del 4F, en un ejercicio de poca vergüenza de los otorgantes, y menos vergüenza aún, la de quienes aceptan semejante despropósito, que sin atenuantes, es un insulto a los oficiales de carrera. Claro está que se trata de masajear el ego para mantener cerca a quienes, como Arias Cárdenas, sugirieron mostrar las Actas del resultado de las elecciones presidenciales del 28J, que no pueden exhibir por la protuberante derrota.
En lugar de esa payasada, todo el mundo se pregunta por qué no asistió a la cumbre de las Naciones Unidas para exponer su visión real de las condiciones en que se vive en Venezuela, y/o controvertir con evidencias lo que se piensa de su conducta en el mundo exterior. Todos los líderes mundiales, incluyendo al enajenado de Petro, asistieron. Este último, por cierto, cada vez más desastroso y perdido de la realidad que ha creado, destruyendo la economía y la estabilidad sociopolítica de Colombia.
En medio de posturas histriónicas, y gritos de supuesta complacencia con la eliminación de cuentas en las redes sociales a cargo de los ¨imperialistas¨, que lejos de reflejar satisfacción real, expresan desesperación y molestia extrema por impotencia, lo que debe hacer una persona responsable, y con intención real de resolver problemas, es plantearse la necesidad de crear las condiciones para que haya negociaciones que conjuren la crisis.
Las condiciones de la gente común son muy adversas socioeconómicamente hablando, en virtud de que con la visión ¨socialista¨ en materia monetaria, el dólar paralelo está imparable. A esta fecha, los comerciantes lo aceptan a razón de Bs. 240, y eso es asfixiante para el ciudadano común. Piénsenlo y actúen en consecuencia.
No queda mayor margen de maniobra; deben proceder de inmediato a negociar las condiciones de su salida, y procurar que haya un gobierno de transición que de paso a unas elecciones libres y limpias, con verdadera observación internacional, para garantizar la paz.
No pueden seguir corriendo la arruga con marrullerías como la ¨conmoción nacional¨. Eso solo sirve para ¨legalizar¨ lo que ha sido una conducta reiterada, en cuanto a suspensión de garantías constitucionales, y violación de DDHH. Respeten.
La Paz siempre es mejor que la guerra.
@romanibarra

