El arquitecto y docente universitario, Pedro Romero, compartió su visión sobre los retos que enfrenta la ciudad de Maracaibo en el camino a su aniversario número 500 en 2029.
El también profesor emérito de la Universidad del Zulia y presidente de la Fundación Jesús Enrique Lozada (Fundaluz), ofreció una entrevista a Radio Fe y Alegría Noticias en la que identificó tres áreas que representan un desafío:
Reto ambiental: Romero destacó la necesidad de una mejor relación lago-ciudad y una consideración ambiental de la ciudad.
Soñamos con un lago saneado y una ciudad que interprete y convierta el lago en parte de su cotidianidad, afirmó. Además, señaló un déficit de áreas verdes: Solo disponemos de dos metros de área verde por habitante y la ciudad tendría que avanzar mínimo diez o más por la consideración de clima.
Reto urbano: El arquitecto describió a Maracaibo como una ciudad muy extensa, derramada casi y de densidad muy baja. La ciudad tiene apenas 70 habitantes por hectárea, muy por debajo de los 300 habitantes que tenía el casco histórico del Saladillo. Esto encarece los servicios y prolonga los traslados.
La solución, según Romero, es que el límite urbano sea realmente un límite y que los nuevos desarrollos se den al interior de la ciudad. También mencionó la división entre la ciudad consolidada (30 %) y la periferia (70 %) que genera problemas de acceso a servicios.
Reto social: Romero enfatizó que Maracaibo debe ser una ciudad que integre al ciudadano.
Abogó por que los pobladores tengan igual oportunidad de asistir a las bondades y servicios de la ciudad, tanto los servicios usuales, educación, religión, etc., como los recreativos. Para ello, propuso privilegiar medios de transporte no necesariamente automotores, como puede ser la ciclovía o peatonalmente.
Mencionó el problema de los motorizados como reflejo de la falta de oportunidades de transporte público.
Problemas adicionales de Maracaibo y sus soluciones
Romero abordó la problemática del tráfico, explicando que la disminución se debe a la emigración y al alto costo del combustible, lo que resalta la debilidad tremenda del transporte público en la ciudad.
Sobre la expansión urbana descontrolada, criticó que el Estado cometa el error de construir viviendas en zonas alejadas basándose solo en el costo de la tierra, olvidándose de que luego es el propio Estado el que tiene que llevar los servicios hacia esos lugares.
También se refirió a la falta de continuidad en las gestiones gubernamentales. El drama nuestro es que cada gestión administrativa tiene su propia realidad, su propio concepto y, en consecuencia, no hay continuidad, dijo.
Según él, la ciudad necesita un proyecto compartido y un compromiso de continuidad.
Concluyó que, para avanzar, la ciudad debe convocar al conocimiento, ábranse a la discusión. Definamos una visión y proyecto de ciudad y que tanto la ciudad como lo que tiene la responsabilidad de gestionarlo, la asumen y le den continuidad.
Francisco Javier Fonseca González – Fe y Alegría Noticias

