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Omar González Moreno: Hambre de justicia

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Mar de Fondo.

Un grupo de venezolanos realiza una huelga de hambre frente a la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, exigiendo justicia contra Nicolás Maduro y sus cómplices por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela.

Desde el 31 de agosto, Mario José de Nigris León, Jhon Manuel Cáceres Morillo, Laura Angélica García Contreras y Víctor Guerrero llevan diez días sin comer, protestando contra la persecución, tortura, encarcelamientos y asesinatos bajo el régimen narcoterrorista de Nicolás Maduro.

Su demanda no es otra que acelerar la investigación abierta en noviembre de 2021, que cuenta con miles de testimonios de víctimas y organizaciones de derechos humanos.

En condiciones extremas —lluvias, vientos y más de 300 horas sin alimentos, lo que les causa mareos y dolores—, han enfrentado hostigamientos por parte de los agentes de seguridad de la CPI, insultos de los sicarios de la Embajada venezolana y negativa en la atención por parte de la Cruz Roja.

A pesar de ello, persisten: “Aquí estamos más unidos que nunca por los presos políticos”, declararon a la prensa y a través de las redes sociales.

La CPI ha sido demasiado negligente; la salida del fiscal Karim Khan por conflicto de intereses, debido a que su cuñada trabajaba en la defensa de Maduro por grandes sumas de dinero, y la llegada de Mame Mandiaye Niang generan temores de más demoras.

Más de 8.900 personas y 630 familias respaldan este caso, aunque aún no hay órdenes de arresto.

Laura, madre de un niño de 6 años, representa el sacrificio: “No abandonaremos hasta que nos atiendan”.

De Nigris anuncia que más personas se sumarán a la protesta, convirtiéndola en un movimiento global.

Esta resistencia es un recordatorio: la justicia demorada es justicia negada.

La CPI debe actuar ya para detener la impunidad en Venezuela.

 

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