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Encuentran un horno de teja de 200 años de antigüedad en Táchira

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¿Por qué el África subsahariana ocupa sistemáticamente los últimos puestos en las encuestas mundiales sobre progreso socioeconómico? Mientras que, por ejemplo, Jeffrey Sachs en su libro El fin de la pobreza sostiene que un “gran impulso” en materia de conocimientos y apoyo financiero podría superar la falta de progreso, la economista zambiana Damibisa Moyo argumenta exactamente lo contrario.

El apoyo a gran escala a los países africanos obstaculiza el crecimiento económico del continente más de lo que lo ayuda. Exime a los gobiernos de su responsabilidad y los reduce a mendigos. Entre ambos extremos hay muchos otros economistas del desarrollo que ven las causas también en las élites, las instituciones estatales y las estructuras sociales.

Por su parte, los representantes del poscolonialismo opinan que “la historia del colonialismo no terminó con la independencia formal”. Afirman que las dependencias que persisten con respecto a las antiguas potencias coloniales, o de manera generalizada con respecto a Occidente, siguen impidiendo el crecimiento y la prosperidad en el continente africano hasta el día de hoy. En este contexto, se suele señalar con frecuencia la explotación de las materias primas africanas como la principal responsable de la falta de desarrollo económico del continente africano.

En ese marco, las estructuras neocoloniales favorecerían a los países occidentales en el comercio y explotarían a los países africanos. Mientras África exporta materias primas como petróleo o minerales, el continente importa productos industriales acabados, lo que provoca un desequilibrio en el comercio e impide la industrialización y el desarrollo. Además, según esta argumentación, las barreras comerciales impiden que África participe en el comercio mundial.

Exportaciones: materias primas sin procesar

Los países africanos exportan principalmente materias primas sin procesar (petróleo y gas natural, minerales y metales), lo que no ha cambiado en los últimos 30 años. Dependiendo de los precios del mercado mundial, representan entre el 60% y el 89% del volumen total de exportaciones africanas, que se distribuye de forma muy desigual dentro del continente. Entre 2016 y 2020, Sudáfrica, Nigeria, Egipto, Angola y Marruecos exportaron más que el resto del continente en su conjunto.

También es cierto que la exportación de materias primas sin procesar tiene muchas desventajas para los países. La extracción de combustibles y la minería de minerales y metales requieren mucho capital pero crean pocos puestos de trabajo. A menudo, los beneficios no se reinvierten en el país, sino que fuera de él. Esto solo beneficia a un grupo limitado de personas y no a la industria nacional. Además, los precios de las materias primas son volátiles y están sujetos a fuertes fluctuaciones cambiarias. Por lo que, los países son vulnerables a las crisis externas y dificulta la planificación del presupuesto nacional.

En una finca del sector Lagunitas, fue descubierto un antiguo horno de teja que data del siglo XVIII. Unos trabajadores lo hallaron y notificaron de inmediato al Cronista del municipio

Un importante hallazgo arqueológico fue realizado en el sector Lagunitas, aldea San Isidro, donde se descubrió un horno de teja con una antigüedad estimada de más de 200 años.

El descubrimiento se produjo de manera fortuita, mientras los propietarios de la finca de la familia Zambrano realizaban trabajos de campo para acomodar una cerca. Al notar una irregularidad en el terreno, excavaron y encontraron una estructura que resultó ser un antiguo horno de tejar.

El cronista de San Simón, Francisco Ramírez, fue informado del hallazgo y se comunicó con el coordinador del Museo del Táchira, Anderson Jaimes Ramírez, quien organizó una jornada de arqueología de rescate junto a siete miembros de la comunidad.

En la fecha acordada, se realizó el destape del horno, confirmando que se trataba de una estructura utilizada por los primeros pobladores para fabricar tejas, bloques de piso, ladrillos de adobe y barro, elementos fundamentales en las construcciones coloniales.

Un hallazgo importante para el acervo cultural del Táchira

Una revisión documental, basada en archivos históricos recopilados por el cronista Ramírez, permitió establecer que el sitio donde se encuentra el horno tiene registros de ocupación desde aproximadamente el año 1794.

Según Jaimes, quien declaró a Diario La Nación, esta zona formaba parte de una ruta comercial clave entre La Grita y el Puerto Escalante, lo que favoreció el asentamiento de familias que adquirieron terrenos para desarrollar actividades agrícolas y construir sus viviendas.

El horno descubierto representa una evidencia tangible de los primeros procesos de urbanización en la región, previos incluso a la fundación del pueblo de San Simón.

Según la hipótesis del equipo investigador, la estructura corresponde a finales del siglo XVIII o mediados del siglo XIX, y su ubicación coincide con los primeros terrenos adquiridos por particulares en la zona.

Actualmente, se están realizando pruebas arqueológicas adicionales para obtener dataciones más precisas del material encontrado, con el objetivo de preservar y valorar este patrimonio histórico que aporta nuevas luces sobre el pasado del estado Táchira.

Para reportar noticias, problemáticas o logros en la zona norte del Táchira, escribir a través de mensajería directa de @danielagonzalezdln – Daniela González – La Nación del Táchira

 

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