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Julio Cesar Hernández: Esplendor del ágora

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Significado

En este tiempo a diferencia de la antigua Grecia, existen diversos espacios para la deliberación política y de cualquier otra naturaleza que interese a las sociedades o a distintos grupos humanos. La palabra ágora proviene del griego antiguo agorá , que significa “asamblea o lugar de reunión”, salir a la vida pública, exponer con ideas, la manera de resolver las necesidades propias de la convivencia humana, detectar los comentarios tendenciosos o falsos que se acostumbran a verter en las redes sociales, los que serían desvirtuados al ser sometidos a la razón y a la crítica ciudadana y quienes acostumbran a promoverlos quedarán expuestos en su verdadera dimensión humana, política y ética.

Mirando al pasado histórico, entendido como aquel, cuyos hechos y actores quedaron para el estudio en la infinitud del tiempo, el ágora fue trascendente durante los siglos V y IV a.c. porque se realizaron actividades humanas, que sirvieron y sirven de modelo de participación para la discusión de leyes, en donde la voz del ciudadano tenía peso, lo que XXVI siglos después, no se sucede por diversas causas, siendo a nuestro juicio la más relevante, la falta de promoción de espacios para la deliberación pluralista por parte del actual sistema político socialista que, más bien se ha dedicado a restringirla.

Esplendor

En aquella Grecia se hablaba del esplendor del ágora, no solo por la adecuación de los espacios físicos, como edificios públicos, templos u otros lugares, para escuchar a los más destacados oradores o filósofos, sino también porque esta noción llevaba aparejada la idea de que ese era el espacio idóneo para el encuentro y debate ciudadano, en donde las personas definían los rumbos de cada Gobierno, incluídos también los temas económicos, pues allí se sucedían actividades comerciales y sociales, amén de las religiosas. Por tanto, fue símbolo eterno de Democracia y de intercambio intelectual.

Transformación del concepto

El concepto de ágora en la actualidad se ha transformado como es de suponerse, trasladándose del espacio físico de la plaza pública a las plataformas virtuales, como las redes sociales, donde la gente dialoga, debate e intercambia ideas, funcionando como una asamblea global. Sin embargo, al estar vedada legalmente la deliberación o debate político en las plazas públicas venezolanas, por el bien y mantenimiento de la Democracia por restaurar, se deben planificar espacios para tales cometidos, pues una de las debilidades que más experimenta este sistema político es su falta de promoción.

Degradación de la deliberación

Desafortunadamente, la deliberación o debate político en las redes sociales se presentan muchas veces como insultos, descalificaciones e injurias, lo cual es una constante en las redes sociales, sin dar motivo para ello. También se insulta y se desprecia por las características físicas, por la raza, por pertenecer a las diversidades o por no estar de acuerdo con lo que piensa. Estos ataques se vuelven más peligrosos cuando aparecen manera simultánea e, incluso, concertada, a manera de acoso. Se le conoce como linchamiento digital, que puede ser atenuado por los espacios públicos.

Nuevos espacios para la deliberación

En torno a la anterior idea, que bueno fuese que, en el futuro se crearan diseños arquitectónicos que pudiesen servir de espacios para la discusión ciudadana y hasta de los partidos políticos sobre valores democráticos, economía, relaciones internacionales, urbanismo, servicios públicos y en general, todas aquellas materias que despierten el interés general que, puedan afectar la calidad de vida de las personas, las que ahora deberán conocer las políticas públicas que en tal sentido se prevén acometer desde los distintos niveles de Gobierno, con explicación del presupuesto público y su distribución.

El ágora pública debería ser otra realización de la Democracia por restaurar, para promover y discernir sobre lo que ha sido la historia independentista, republicana, democrática y socialista de nuestro país, tan plagada de juicios de diversa índole, en donde muchos de ellos, buscan denostar la gloria y la actuación de nuestros próceres o líderes contemporáneos, cuyas obras son cuestionadas, por exponentes de viejas ideologías, que presentan adornadas de virtudes, sin proponer nuevos proyectos de desarrollo, lo que deja entrever aviesas intenciones de una nueva dominación política.

El futuro

En los tiempos por venir, se hace necesario, vital, dar vigor a la vida pública, hacerla parte de la cotidianidad ciudadana, como ocurre en otros lugares del mundo; en tal sentido  tenemos que, dejar de una buena vez, el chisme, la intriga o la manipulación contra la Democracia y sus Instituciones, que solo beneficiaría a la larga a los promotores del pensamiento único, los que aspirarán en un nuevo intento autoritario, organizar a nuestra diversa sociedad democrática y civil, como si se tratase de una persona individual, sometida al control y los designios del poder, con restringidas facultades.

En la Democracia por restaurar, el ágora pública debería servir para la valoración de las tradicionales y nuevas ideologías políticas, de sus promotores, aparecidos “dirigentes” que, sin mostrar su trayectoria, sin proponer programas de gestión pública o exhibir sus niveles de capacitación profesional o técnica, para estar en cualquiera de los órganos del Poder Público, todo lo cuestionan, llegando incluso a tergiversar hechos cumplidos, solo con la clara intención de destruir cualquier vestigio de cultura democrática, la que solo en el espacio de la libre deliberación, podría ser detectado, al ampliarse las dimensiones de evaluación ciudadana.

Funcionalidad

El ágora pública, convertida en asamblea de ciudadanos, serviría para oír periódicamente las “rendiciones de cuentas” de los representantes populares escogidos: igualmente para oír y evaluar planes de gobierno o legislativos de los candidatos a esos cargos en los niveles territoriales del país, en fin, volver a prácticas de verdadera democracia directa, por cierto, tan distorsionada en estos días por el régimen socialista, con propuestas deformadas sobre lo que debe ser un verdadero Gobierno, al que se intenta poner fuera del alcance de la soberanía popular, para ubicarlo en medio de un conjunto de estructuras oficialistas.

Única previsión

El ágora que sirve a las Asambleas de Ciudadanos, está contemplada únicamente para el ámbito municipal venezolano, teniendo carácter deliberativo entre los ciudadanos y cuyas decisiones tienen un carácter vinculante, esto es, lo resuelto en cada una de ellas, debe ser enviada a los órganos de dirección o de gestión de los gobiernos locales, para que sean ejecutadas; pero desafortunadamente no se ha dictado la “ley especial” ordenada, para regular todo lo concerniente a iniciativas, procedimientos, ámbito, materia, validez y comisión de control y seguimiento, lo que se ha traducido en la no realización de estas Asambleas de Ciudadanos.

Finalidad conclusiva

En conclusión, citando a María José Ribadeneira Villareal, el “ágora contemporánea busca que las distintas generaciones, compartan sus pensamientos, que sean escuchados y que escuchen al otro, que estas ideas sean cuestionadas y debatidas con respeto y alternativas, de ahí la importancia de las asambleas de ciudadanos, donde se haga política mediante el diálogo racional”; como espectador o participante el ciudadano pueda reflexionar sobre lo que se ve y escucha; es una manera de ir terminando con los rebaños o tribus ideológicas, detener la desintegración del mundo común, evitar que la lucha política siga dirigiéndose a una lucha existencial e ir desechando los estilos delirantes de la política.

 

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