El mensaje viene del cielo. Algunos eruditos afirman, que la orden divina, celestial, terrenal, proviene de la perfecta e infinita congruencia de la naturaleza humana con la danza del universo que todo armoniza.
Todos, absolutamente todos, convienen, en que es contra-natura, por no decir imposible, detener el tsunami envolvente, arrollador, de la fe en el supremo creador, “que todo lo puede, que todo lo da”.
Esa fuerza infinita que por siempre ha movido montañas, que ahora se fusiona, con el sufrimiento, la paciente, e irreverente resistencia y deseos de libertad, de un pueblo. De toda una nación de fe y de amor. Que conspira con sus poderosas plegarias.
Que ahora, pone el dedo en la llaga de la verdadera razón que lo oprime. “La infame y engañosa ideologización igualitaria”, (repartidora de miserias), que se le ha querido imponer, bajo los más perversos subterfugios, para convertirlo en “un pueblo manso, un pueblo obediente, conformista”.
Por siempre se ha convenido, que la única igualdad social, humana, sin distinciones, que se ha dado y se seguirá dando hasta el fin de los tiempos, es la que nace, en torno a la fe, el amor y espiritualidad redentora, del supremo creador del universo.
Y con su especial particularidad, la estoica y cognitiva igualdad, que se alcanza con la sublime libertad de conciencia, que cultivaron e lustraron los grandes filósofos de la antigua Grecia y siguen gestando, los grandes cultores del pensamiento universal.
Nada más alejado del maniqueo ideológico del pensamiento único socialista del siglo XXI. Que se busca imponer, por parte de una tiranía opresora, depredadora, auspiciadora de rituales de brujerías y populismo, que asaltó el poder de la patria, para eternizarse y envilecer sus valores democráticos.
Ha tiempo, que estamos persuadidos, que en el plano humano, terrenal, tal vez antropológico, la única y gran igualdad, que une, o separa, a los seres humanos, es la de que todos, somos desiguales. Huelgan las tesis, hipótesis y teorías al respecto.
Como personas de principios y valores, somos respetuosos de la libertad de cultos, como lo pautan las leyes. Y nos identificamos con ese bagaje, fusión y sincronización religiosa-cultural, de los antiguos pueblos africanos, con las etnias originarias de América, en su tránsito y emancipación espiritual.
Pero deploramos rotundamente, que desde el mismo poder (tiranía), se pretenda despojar a las etnias nativas, de sus arraigados sentimientos religiosos ancestrales, para convertirlos en orgías colectivas de tétricros rituales, que no solo denigran de las antiguas deidades, sino que buscan aniquilar a otros cultos, con atroces ofensivas exhibicionistas.
El mensaje:
“En medio de un proceso de cambio y renovación, vemos como cada día que pasa, las fuerzas del bien avanzamos, como cada hora, crece la presión sobre los impostores y su régimen del mal. Y ya se empiezan a ver las grietas”, arengó este 10 de septiembre desde sus trinchera de lucha, la aguerrida e incansable Dama de Hierro, en un mensaje a ese más de 80% de compatriotas, que según la última encuesta de la firma Mass Behavior Research, (1era. semana de septiembre) pide que el oprobioso régimen se acabe.
Cerca de 25 millones de venezolanos, (según el sondeo de opinión) incluyendo chavistas y ex chavistas, se han unido en mismo clamor: “Que el impostor, debe abandonar el poder”. Aparte de su ilegitimidad de origen, los hallazgos señalan, un marcado agotamiento de su precario apoyo social.
Y nada mejor, que aprovechar la canonización de los beatos María Rendiles y José Gregorio Hernández (JGH), no solamente para recuperan sus símbolos tan venerados, sino para unir a los venezolanos, en una misma causa por la libertad. En un acto irreverente y profundamente popular.
En un gran encuentro de oración, de mucho coraje, de sanación y renovación.-Pues no podemos permitir que nos los roben, pidió, la siempre atenta e infatigable heroína venezolana MCM.
Con información de Panam Post- El Nacional-Plus Redes Sociales- El Nuevo Herald. ezzevil34@gmail.com

