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Julio César Hernández: ¿La Zona Económica Binacional un proyecto Factible?

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Proceso medular

Uno de los procesos medulares en políticas públicas que, define la viabilidad de cualquier proyecto, es el relativo a su factibilidad, que va a consistir en una evaluación de sus distintas etapas de realización. Implica analizar y considerar, simultáneamente por expertos, varios aspectos, como por ejemplo ¿Qué tecnología se usará? ¿Es rentable el proyecto, en cuanto a su costo-beneficio? ¿Cumple con las exigencias legales? ¿Existe la infraestructura suficiente para desarrollar el proyecto? En fin, el análisis de factibilidad, permite determinar, si vale la pena invertir en un proyecto y a identificar los riesgos y desafíos potenciales que podrían afectar su éxito.

Análisis previo

Otro aspecto de esa evaluación, es la práctica del análisis pest consistente en sopesar las condiciones políticas, económicas, sociales y tecnológicas de la zona en donde se vaya a implementar un proyecto. En el presente caso, nos referimos a la anunciada Zona Económica Binacional entre Venezuela y Colombia, que comprende un conjunto de estados y departamentos ubicados en la zona de frontera, con fortalezas propias, pero también con debilidades, que podrían limitar o desvirtuar las oportunidades que éstas ofrecen a sus habitantes, que pueden llegar a convertirse en amenazas para su concreción, si no se depuran, lo que causaría otra “desilusión” más.

Punto de partida

De manera diferente a lo expuesto anteriormente, los Gobiernos de ambos países, suscribieron en la ciudad de Caracas, el 18 de julio del año en curso, un _memorándum de entendimiento_ con el objeto de anunciar la intención de crear dicha zona económica, pues ese es el propósito de esa clase de documento, pero sin establecer obligaciones jurídicas y de otra índole para sus suscriptores, lo que presagia que la intención de ambos Gobiernos es hacerlo tratado o convenio, en el mediano plazo, de superarse las situaciones políticas que ambos experimentan en la actualidad.

Denominación

La idea manifestada desde Caracas y Bogotá de crear una “zona de paz, unión y desarrollo”, no tomó en cuenta las necesarias opiniones de las fuerzas vivas de los estados y departamentos, ajenos al poder, que quedaron comprendidos en esta zona, lo que denota que se trata de otro proyecto centralista que vulnera en el caso venezolano, la cláusula constitucional de la “Descentralización” como política nacional que buscaría a través de este modelo de gobernar “crear las mejores condiciones de vida”, para los habitantes de Táchira y Zulia, la cual les sería determinada desde aquellas capitales.

Valor de las evaluaciones

En las informaciones proporcionadas desde los medios de comunicación, se publica que, ese memorándum de intenciones lo suscribieron la ministro de comercio e industrias de Colombia y la Vicepresidente de Venezuela, lo cual permite inferir también que, no existe ningún proyecto serio al respecto, pues esas firmas, solo denotan el propósito político de ambos Gobiernos de crear expectativas en sus empresarios, pero sin que se tenga conocimiento de la constitución de grupos de trabajo de expertos, para abordar los temas de tecnología a aplicar, su sostenibilidad económica, el cumplimiento de las exigencias legales o la operatividad de las infraestructuras que puedan existir en ambas fronteras.

Queda por determinar en materia de tecnología, cuál o cuáles se van a aplicar en el sector agroalimentario y, a partir de allí, como mejorar la productividad en los rubros incluidos en la zona binacional, para lograr cuotas de exportación, sin una competencia desleal. Así mismo, por tratarse de Gobiernos, uno autoritario y el otro con esa tendencia, será difícil legitimar un marco regulatorio para el comercio electrónico entre ambos países, que incluya certificación digital y protección de datos, para buscar promocionar y desarrollar la economía digital y cuáles podrían ser las atribuciones del ente que vendría a ordenar todas estas delicadas materias.

Análisis político

Conviene recordar en este sentido, la situación política de Colombia y en especial la del Norte de Santander, en donde la materia de seguridad se ha visto lesionada, por todo lo que ocurre en el Catatumbo y en otros municipios, incluida Cúcuta, lo que por supuesto crea zozobra y dudas en inversionistas binacionales. Mientras que Táchira y Zulia no escapan a la situación de incertidumbre que confronta el resto del país, amén de existir un ordenamiento jurídico bastante intervencionista. Por supuesto que, ambas circunstancias deben ser consideradas como amenazas a la cristalización de esa zona binacional, que deberán ser eliminadas antes.

Situación económica

La realidad económica de ambos países es totalmente diferente. Mientras el peso colombiano no se devalúa con la asiduidad que lo hace el bolívar, lo que ha originado que en los estados Táchira y Zulia, se usa con frecuencia esta moneda. Por tanto, hay que dilucidar una normativa común en este sentido. De otra parte, se prevé la dificultad que habrá para fijar el dólar o el euro como monedas de negociación en esas zonas.

Lo anterior se afirma porque para nadie es un secreto la dificultades que confronta el Gobierno de Venezuela con el de Estados Unidos, lo que hace que en el corto plazo, la importación de dólares estadounidenses sea más que imposible, lo mismo que de euros por las sanciones vigentes contra el Gobierno venezolano por parte de la unión europea. Sin dejar de lado, las críticas que desde Estados Unidos se lanzan también contra el gobierno colombiano.

Situación legal

No obstante, tratarse de un entendimiento previo sobre una zona binacional, en Colombia se ha intentado una acción judicial de carácter constitucional contra este memorándum de entendimiento, por no seguirse el procedimiento legislativo respectivo, al no haberse sometido al conocimiento y aprobación del Congreso colombiano,  tampoco al control previo de constitucionalidad, ni haberse publicado, todo lo cual, pone en serio peligro, la materialización de la zona binacional, al haberse omitido también el estudio de factibilidad legal.

Situación social

Si se hubiese hecho previamente un estudio de factibilidad social en los estados y departamentos componentes de la zona binacional ideada, el mismo tendría que haber propuesto un conjunto de planes y programas tendentes a aliviar los altos niveles de pobreza existentes, la deficiente prestación de servicios públicos, las altas tasas de desempleo y en general la ausencia de políticas públicas efectivas de desarrollo que en buena medida fueron suplantadas por una excesiva militarización, circunstancias que, conforman notorias debilidades al memorándum  de entendimiento.

Conclusiones

Para concluir la presente opinión, se agrega que, para dar respuesta a las interrogantes formuladas al comienzo de este escrito, faltan muchas formalidades por verificar, en los planos o situaciones explicadas, sin contar, el costo-beneficio que representaría para ambos gobiernos, la creación de dicha zona, lo cual hasta la presente fecha constituye un misterio, lo que no es de extrañar, por la opacidad que caracterizan sus respectivas gestiones, en todo caso, se concluye diciendo que, falta mucho aún, para ver creado y funcionando ese proyecto binacional.

 

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