¿Vieron la imagen de Maduro trotando con unos soldados detrás de él? Otro intento que busca ocultar la verdad. Están asustados.
¿Vieron la imagen de algunos de sus cómplices metidos en un río, tratando de demostrar que están preparados para enfrentar al pueblo venezolano y a los gringos? La verdad es que están “aterrorizados y con razón”.
¿Vieron al generalote haciendo un video preguntándole a la tropa si en los cuarteles habían drogas? Y éstos contestaban con su vociferante: “no señor”.
Como si alguien tuviera el ánimo de responderle con un “no mi general, ya la vendimos toda” o decir “no general, la guardamos en las caletas”. Pura burda farsa del régimen.
¿Vieron la pantomima de la recluta del régimen, esa campaña grotesca de “yo me alisto”? Todo bajo un esquema demencial de tapar el sol con un dedo, pues la verdad es que todos ellos están más asustados que nunca.
La presencia de las naves de guerra y tropas en el Mar Caribe y sobre todo la organización silenciosa de los venezolanos son una amenaza que tienen a todos ellos aterrados; jamás hubo una situación en Venezuela que representara el enunciado de la Espada de Damocles; pues, es literal, sobre Maduro pende un sable que puede terminar con él de una vez por todas.
Los militares en los cuarteles venezolanos están claros, ellos no van a defender esa mafia enquistada en Miraflores; ellos están claros que la posible acción interna y de Estados Unidos y la coalición internacional es contra el Cartel de los Soles y no contra la República de Venezuela.
Los estadounidenses y los aliados quieren acabar con la Cosa Nostra que tiene secuestrada las instancias de poder en Venezuela; quieren cerrar el flujo de narcóticos que pasa por Venezuela y que financia a un régimen totalmente inmoral, ilegal e ilegítimo.
Todos los intentos y alardes del régimen son mascaradas para tratar de minimizar lo que en verdad está ocurriendo; pues, las deserciones, las traiciones y el caos empiezan a reinar dentro de las estructuras del Estado y del propio partido del régimen.
Más de uno está negociando la salvación de su propia integridad física y la de sus familiares; más de un enchufado quiere poner sus bardas en remojo y más de uno está pensando en preservar sus fortunas surgidas de la corrupción y para ello están dispuestos a traicionar a Maduro y a los demás jerarcas del socialismo.
Por eso, la mascarada no le sirve de mucho; las máscaras se les caen por todas partes; el barco hace agua, el naufragio del sistema es total y la caída de Maduro es inevitable. Esa es la verdad, la quieran reconocer o no.
La máscara no oculta la cara de miedo de un Maduro que no duerme; de unos secuaces que saben que no tienen salida, que están perdidos.

