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Luis Alonso Hernández: Rosa Parks, la heroína del autobús

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En los tiempos en que impartía clase en la Universidad, dejaba algún espacio para conocer la vida de personajes que pudieran inspirar a mis estudiantes y se convirtieran en ejemplo por su valentía, disciplina, capacidad de discernimiento y sentido de justicia. La idea era que tuvieran referentes y enriquecieran su formación cultural. Así que, en una de tantas conversaciones, les presenté a Rosa Parks, una costurera afroamericana que hizo temblar el estatus quo estadounidense, demostrando que hay que oponerse a las leyes cuando éstas atentan contra la dignidad humana.

Rosa Parks

Rosa vivió en Montgomery, Alabama, en el sur de Estados Unidos, en tiempos de la más extrema segregación racial. La llamada gente de color era menospreciada y no disfrutaba de los mismos derechos de los blancos, a pesar de las enmiendas constitucionales que los consideraban ciudadanos de Estados Unidos. En los estados del sur se les excluía del voto y no podían permanecer con blancos en restaurantes, baños públicos, escuelas, parques, teatros y hasta en los cementerios.

Una de estas leyes vigentes para la década de 1950 en Alabama tenía que ver con la segregación en los autobuses. Asientos para gente blanca en la parte delantera, y asientos para personas afrodescendientes en la parte de atrás. Si eras de piel oscura pagabas al conductor, bajabas y volvías a subir por atrás. El asunto comenzó a cambiar el 1 de diciembre de 1955 en Montgomery. Ese día, Rosa Parks encendió una chispa que no se apagaría.

Regresaba cansada del trabajo, subió al autobús y tomó un asiento del medio, que podían usar personas de color si ningún blanco lo requería. El autobús se llenó y se le ordenó a Rosa ceder el puesto a un joven blanco. Ella permaneció inmóvil y se negó a levantarse. Incluso afroamericanos la exhortaron a cumplir la ley, pero Rosa dijo ¡No! Esta acción la llevó a la cárcel y fue procesada por perturbar el orden. El abogado de su caso, un joven llamado Martin Luther King, que más adelante se convirtió en un gran defensor de los derechos civiles, hasta su asesinato en 1968.

Con Rosa tras las rejas, la comunidad afrodescendiente en Montgomery comenzó a organizarse para no usar los autobuses. Así nació uno de los más grandes y efectivos boicots que recuerde la historia de Estados Unidos. Durante 382 días los afroamericanos prefirieron caminar a sus trabajos que utilizar un sistema de transporte denigrante. Las empresas quebraron y el caso pasó a la Corte Suprema de Justicia en 1956, en un contexto de muchísima violencia en las calles. La máxima corte sentenció que la segregación racial en el transporte era inconstitucional, alcanzándose de esta manera, una de las victorias más notables de los movimientos por los derechos civiles en el mundo.

Desde entonces, Rosa se convirtió en heroína y fuente de inspiración para millones de personas. Demostró que cuando algo es injusto, hay que elevar la voz pues podemos sin darnos cuenta, sumar a la transformación social que necesita el planeta en que vivimos. Rosa lo hizo y unió voluntades en la lucha por la igualdad de los seres humanos, una batalla que hoy día se mantiene debido a los sedimentos que aun quedan del racismo y la intolerancia a la diferencia.

Murió el 24 de octubre de 2005, pero dejó un gran legado y la llama encendida para que la sociedad siga luchando contra dictadores, leyes distorsionadas y todo lo que está mal. Oponerse a la injusticia, sería la mejor forma de homenajearla.

 

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